Cómo el Coronavirus afecta a la gastronomía

No es un cuento chino

Jueves, 12 de marzo de 2020

La psicosis y un cierto grado de cordura en materia sanitaria, están provocando la masiva suspensión de actividades. Y la gastronomía no está exenta de la paralización de actividades. Si hasta el propio ministro de Salud dijo en su momento que la enfermedad no iba a entrar en la Argentina.

A esta altura de los acontecimientos uno se pregunta realmente hasta dónde llegarán los efectos del Coronavirus. Desde 31 de diciembre del año pasado, cuando apareció la enfermedad en Wuhan, China, la enfermedad ha ido en progresivo aumento al transformarse en una pandemia de alcances por ahora imposibles de dimensionar.

En nuestro país, hasta la fecha solo hubo un muerto (persona mayor con antecedentes que lo ponían en riesgo no solo por la edad) y un puñado de infectados, todos provenientes de Europa, adonde habían viajado por diferentes razones.

El inefable ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, dijo semanas atrás que nuestro país no corría riesgos debido a su lejanía con China y a que las temperaturas calurosas impiden la propagación del virus. Claro, no contaba con que al tratarse de una enfermedad exótica (importada, afirmó luego el ministro), cualquier persona que ingresara al país podía estar contagiada y por ende, transmitirla a otros seres humanos.

Los controles se hicieron tarde y en forma casi amateur. Pero ahora hay que hacerle frente a la situación y, aunque nos pese, a medida que pase el tiempo y se acrecienta la cantidad de casos, habrá que ser drásticos y suspender todas las actividades fuera de casa.

En el mundo de la gastronomía, ya comenzó a conocerse la suspensión de distintas actividades. Por ejemplo, la Feria Masticar se postergó para la primavera. Le Marché también se suspendió hasta nuevo aviso.

Por su parte, Asia Fest se reprogramó para el mes de octubre. Y el parrillero Carlos "Pati" López ya se encontraba en Noruega para asar renos en Ártico, cuando se enteró de la suspensión del evento.

Por el momento, en la ciudad de Buenos Aires y otras provincias, ya se dispuso que los espectáculos masivos se realicen sin público, aun cuando sean al aire libre.

Por ahora los restaurantes seguirán ofreciendo comidas, los súper venden normalmente alimentos y los medios de transporte funcionan normalmente. No sabemos hasta cuándo, si quizá pronto tengamos que entrar todos en cuarentena.

Se sabe, no es un cuento chino. Y este sería otro caso de zoonosis, como lo fue la Gripe Aviar que apareció en su momento en Hong Kong, o el mal de la vaca loca, que tuvo su primera manifestación en Gran Bretaña y se transmitió al ser humano provocando numerosas muertes.

Tanto el Coronavirus como la Gripe Aviar, surgieron en los famosos mercados chinos, donde es habitual la comercialización de un centenar de especies de animales vivos. Cuentan que en el Mercado de Wuhan venden cachorros de lobos, perros y camellos, entre otras rarezas.

En cuanto a este nuevo flagelo que afecta hoy al mundo, se especula que serían los murciélagos o tal vez las civetas (bastante parecidos a los anteriores) los transmisores del virus.

Quizá haya llegado el momento en que los chinos deban modificar algunas de sus excéntricas costumbres ancestrales. Una de ellas es el consumo de cualquier tipo de animales que se pueden comprar vivos en los mercados.

El Coronavirus no es precisamente un cuento chino. Ni la culpa la tienen los comunistas como leímos por ahí. Los científicos estiman que la pandemia estaría controlada recién para junio próximo. Pero la medicina no es una ciencia exacta y puede pasar cualquier cosa.

No queremos ni imaginar el problema que se generaría si se tuvieran que cerrar provisoriamente restaurantes, y supermercados o cualquier tipo de comercio del rubro alimenticio.

El tiempo dirá si estamos dando por el pito más de lo que el pito vale, o bien si estamos en presencia de una pandemia mucho más perjudicial de lo que suponía la ingenuidad del ministro de Salud de nuestro país. 

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