Comiendo en la Cava

Restaurante de Vinos en El Querandí

Lunes, 20 de noviembre de 2017

En La Cava de El Querandí es un anexo del restaurante de la esquina, donde se ofrecen comidas porteñas con show de tango. Aquí, en cambio, el protagonismo se lo lleva el vino argentino acompañado por platos abundantes y ricos.

La Cava de El Querandí - Perú 322 - Teléfono: 5199-1771. Abierto de lunes a viernes mediodía y noche, sábados noche. Principales tarjetas.

Tipo de Cocina: Porteña

Barrio: San Telmo

Precio: $$$

La Cava de El Querandí está pensada para que los turistas (aun aquellos que ya pasaron por la experiencia de comer en el local vecino con show de tango incluido) puedan conocer nuestros vinos, acompañados de platos abundantes y ricos, con auténtico sello porteño.

La Cava funciona en un viejo espacio que resguarda los rasgos arquitectónicos del Siglo XIX. Un pequeño salón en la planta baja y la cava en el subsuelo completan el escenario donde se rinde culto al vino argentino.

Es así que se ofrecen sendas degustaciones, denominadas "La Ruta del Vino Argentino" y "Argentina, Terruño del Malbec". Al mismo tiempo, hay un menú de tres pasos que se acompañan con vinos de la Patagonia (entrada), Cuyo (principal) y el NOA (postre).

La otra opción es optar por los platos de la carta. Para comenzar está la clásica picada de fiambres y quesos, o también las muy suculentas empanadas de carne, fritas, jugosas. Hay otra opción "mediterránea".

Por el lado ibérico, tortilla a "la antigua", con papa, huevo, chorizo colorado, morrones, ajo y cebolla (más porteña que española). Hay además ensaladas, siempre bienvenidas para la época que se avecina y en especial a la hora del almuerzo.

Las pastas son un capítulo a tener en cuenta. Tentaron más los penne rigate con brócoli, ajo, oliva, mejillones y camarones. Aunque también hay una versión de spaghetti con panceta, portobellos, rúcula y parmesano. Y los risotti: frutti di mare, o con cuatro hongos.

En materia de pescados, tienen lenguado mediterráneo; salmón grillado con puré de papas, y espinacas; trucha patagónica con vegetales; abadejo grillado con aceite verde y alcaparras.

Las carnes argentinas parecen ser lo más requerido de la carta. Se destacan la entraña con papas cuña y salsa criolla y el bife de lomo grillado. Pero también están presentes en dos platos más elaborados: escalopes al Marsala con puré de calabaza, y bife de chorizo al Malbec, con morrones, portobellos, champiñones, choclo y batatas fritas.

Otras variantes son el pollo a la crema de mostaza y la bondiola de cerdo "diabla", o bien el matambrito de cerdo grillado, y el ragú cordero con tomate, zanahoria, berenjenas, cebolla, morrón y papas.

El final dulce, más "argento" imposible: cascos de dulce de zapallo más helado; dulce de cayote en tulipa con queso cremoso y nueces; vigilante (con dulce de batata) y flan con dulce de leche.

La Cava de El Querandí, "bien criolla y bien porteña" como dice el tango de Homero Expósito. 

Más de Restaurantes
Asado y mucho más
Restaurantes

Asado y mucho más

Casi dos años más tarde, volvimos a Somos Asado. No es una parrilla tradicional ni lo quiere ser: sí un restaurante de carnes con las propias interpretaciones de Gustavo Portela. Por otra parte, la estructura edilicia permitió armar distintos espacios dentro de lo que fuera en su momento una fábrica de camisas del abuelo de Verónica Krichmar, maître del restaurante y esposa del chef.
Noche de Runfla
Restaurantes

Noche de Runfla

Cuando la sofisticación gastronómica decide ignorar los protocolos: así nace esta propuesta de "cocina de barrio" y descontracturada de club, destinada a despertar el costado más inquieto de Las Cañitas.
Un living con magia
Restaurantes

Un living con magia

Si existe un personaje histórico identificado por ser un sibarita hecho y derecho, ese mismo es Sir Winston Churchill. Más allá de tratarse de un británico, algo que a los argentinos suele caernos mal, la figura de este personaje con enorme gravitación en la historia del Siglo XX, nos cae simpático por ser un amante casi obsesivo de la comida y la bebida. De ahí que ir a Winston Bar, ya se su pub de la planta baja, como al living ubicado escaleras arriba, resulta no solo un homenaje a esta figura emblemática durante la Segunda Guerra Mundial, sino también un regocijo a nuestros sentidos de la mano del chef Jonás Alba. En esta nota doble, uno se refiere a la experiencia que comenzó el año pasado y la otra a la visión más joven y descontracturada, menos flemática, de Carla.