Allá en el sur, donde fenece Puerto Madero, Patagonia Grill le rinde homenaje a los productos de otro su,r más lejano, tierra del cordero y los hongos de pino, el agua dulce de la trucha y la salada de los mariscos.
Patagonia Grill - Alicia Moreau de Justo 1744 - Teléfono: 4315-2151. Abierto todos los días mediodía y noche. Principales tarjetas.
Cocina: Mediterránea (Productos Patagónicos)
Barrio: Puerto Madero
Precio: $$$$
Los productos patagónicos le dan vida a una culinaria muy especial, no la de un estilo propio pero sí la que se basa en el cordero y la trucha, los hongos de pino y el ciervo, las ostras y las vieiras, y también la merluza negra.
La riqueza de las estepas, bosques, montañas, lagos y mares, le da a esta región el país una gran diversidad de ingredientes. Y dentro de ese contexto, unos pocos restaurantes arman sus propuestas de ese modo, por lo general con platos abundantes y cocineros de bajo perfil que aceptan que el protagonismo se lo lleve la materia prima.
Ese también parece ser el caso de Patagonia Grill, que no es otra cosa que la continuidad de otro restaurante de la vecindad que se dedicó a la región: Sabores de Patagonia. Solo se observa un cambio de nombre.
No hay aquí cocineros “estrellas”, sino laburantes de la gastronomía que le saben sacar el jugo a los productos que les llegan desde el lejano sur. Y si bien en la carta hay platos de otras características, está claro que si uno va a comer a este lugar, no puede omitir las preparaciones de tal tenor.
PATAGONIA GRILL ES UN HOMENAJE A NUESTRA REGIÓN MÁS SUREÑA, LA DE MAR Y MONTAÑA, ESTEPAS Y LAGOS. SUS PRODUCTOS ESTÁN PRESENTES EN LA MAYORÍA DE LOS PLATOS.
Pueden empezarse con una tabla de fiambres y quesos. O la más específica de jabalí ahumado con rúcula. También el “panchori”, chorizo envuelto en pan de campo con chimichurri.
Las especialidades patagónicas son muchas y la elección se hace dudosa. Hay lomo portobello (con hongos y papa rellena y brócoli salteado); lasaña de cordero; cordero en dos texturas; paleta de corderito patagónico; pastel rústico irlandés al vino tinto, con vegetales de estación; ciervo a la cazadora.
De las aguas del sur, trucha al rescoldo en papillote con papas pisadas; o la variante “de los lagos”, que sale al horno con tomates asados y vegetales. O la cazuela de mariscos de Puerto Madryn.
Las pastas llevan algún condimento patagónico. Por ejemplo, los fettuccine con ragú de cordero, y el raviolón de ciervo.
Para el final, la torta galesa (que como bien decía Dereck Foster es más argentina que el dulce de leche), y el postre Lanín, nombre que se le da al clásico volcán de chocolate.
Los vinos, como no puede ser de otra manera, debieran ser también patagónicos. En la carta abundan las opciones y a buen precio.
Patagonia Grill es como viajar al sur sin salir de Buenos Aires. Un homenaje al región más famosa de nuestro país en el mundo.
Casi dos años más tarde, volvimos a Somos Asado. No es una parrilla tradicional ni lo quiere ser: sí un restaurante de carnes con las propias interpretaciones de Gustavo Portela. Por otra parte, la estructura edilicia permitió armar distintos espacios dentro de lo que fuera en su momento una fábrica de camisas del abuelo de Verónica Krichmar, maître del restaurante y esposa del chef.
Cuando la sofisticación gastronómica decide ignorar los protocolos: así nace esta propuesta de "cocina de barrio" y descontracturada de club, destinada a despertar el costado más inquieto de Las Cañitas.
Si existe un personaje histórico identificado por ser un sibarita hecho y derecho, ese mismo es Sir Winston Churchill. Más allá de tratarse de un británico, algo que a los argentinos suele caernos mal, la figura de este personaje con enorme gravitación en la historia del Siglo XX, nos cae simpático por ser un amante casi obsesivo de la comida y la bebida. De ahí que ir a Winston Bar, ya se su pub de la planta baja, como al living ubicado escaleras arriba, resulta no solo un homenaje a esta figura emblemática durante la Segunda Guerra Mundial, sino también un regocijo a nuestros sentidos de la mano del chef Jonás Alba. En esta nota doble, uno se refiere a la experiencia que comenzó el año pasado y la otra a la visión más joven y descontracturada, menos flemática, de Carla.