Cuando el vino es puro marketing

Los mareados se hicieron sodeados

Viernes, 25 de enero de 2019

"Esta noche, amiga mía, el alcohol nos ha embriagado; que me importa que se rían y nos llamen los mareados". La letra del tango "Los Mareados", de Cobián y Cadícamo, le viene como anillo al dedo a la coyuntura que atraviesa el vino, con una indetenible caída del consumo.

La solución que han encontrado los cerebros del mkt es tratar de poner de moda al vino con soda. Creen que así los jóvenes se van a acercar a una bebida que está lejana para ellos, primero porque la cerveza es más barata y porque al vino lo han hecho tan difícil que nadie lo entiende.

Lo que buscan hoy bodegueros, enólogos, periodistas complacientes, etcétera es que el alcohol embriague pero no tanto, y que no se rían de nosotros porque el vino con soda no empeda tanto.

Durante los años de vacas gordas, muchas bodegas descuidaban el mercado local porque vivían de la exportación. Pero no es oro todo lo que reluce y las ventajas no duran toda la vida.

Así es que mientras algunos facturaban a manos llenas en los mercados de afuera, aquí el consumo caía en picada y no se daban cuenta. O en todo caso, aunque lo advirtieran, les importaba muy poco.

Pero llegó el momento en que los números no cerraban y la desesperación se hizo sentir. Había que hacer algo, pero como está claro que las ideas no abundan le entraron al vino con soda.

Es decir que se pasó de los vinos "empetrolados" cual "jugo de roble" que tanto se vendían en el mercado yanqui y sin solución de continuidad a hacer lo que ningún enólogo quiere en su fuero más íntimo. De la boca para afuera, es otra historia. Echale agua que se bebe más y por ende, se factura más.

Para colmo de males, empezaron a aparecer "vinos verdes", producto de enólogos que pasaron del clasicismo (en el que se lucían con vinos de calidad) a la excentricidad.

Un caso extremo es el de Matías Michelini, elegido por el Pitu Roca como el enólogo argentino referente en su libro "Tras las Viñas". En esta "Vía Revolucionaria" hemos entrado en una etapa de absoluto desconcierto.

Está claro que muchos de nosotros, conservadores en materia de vinos, no queremos "Tintillos" sino "Tintos".

El "sodeado" es otra historia. El vino con soda es como comenzamos todos, más o menos chicos, a beber vino. Hemos visto a un bodeguero en su casa como le agregaba soda al Sauvignon Blanc de su propia producción. Era un día muy caluroso por cierto.

No vamos a ser tan extremos en descalificar a cualquier persona que bebe vino con soda. Pero de ahí a aceptar esta ridícula campaña de promoción, hay un paso demasiado grande.

Se equivocan si piensan que así van a tentar consumidores jóvenes. Nos mienten diciendo que hay vinos hechos para beberlos con soda o con agua. Nos quieren hacer creer que a un enólogo le gusta hacer vinos para que el consumidor los arruine con agua.

En el libro "Tras las Viñas", Matías Michelini dice que luego de trabajar para otros, decidió elaborar vinos que les gustaran a él y a su mujer, y no le importa si a los demás no les gustan. Eso sí, hay jóvenes sommeliers que no paran de incluir en las cartas de los restaurantes estos vinos de la nueva generación de enólogos excéntricos. Dicho sea de paso, que les hacen vinos con su nombre y por eso los promocionan.

Como si esto fuera poco, las campañas para "afuera" denotan la falta de criterio que venimos observando desde hace tiempo en WofA. Dice la entidad: "Vino Argentino: A Blind Tasting Story aborda la relación entre representantes de dos mundos completamente opuestos. Justin es un exitoso productor de cerveza artesanal de California, con un estilo muy particular y ordenado dentro de su propio caos; inquieto, ansioso, impulsivo y un poco ególatra. Pilar es una destacada figura de la sommellerie argentina. Sumamente aplicada desde temprana edad, es metódica, perfeccionista y un tanto obsesiva. Una confusión involuntaria seguida de una mentira piadosa, serán el puntapié para que juntos inicien un recorrido por las diversas regiones vitivinícolas de Argentina, hasta darse cuenta de que, a pesar de sus diferencias, tienen mucho más en común de lo que podían imaginar". 

Lo que no tenemos en común los viejos consumidores es que nos hagan creer que el vino sodeado es algo grandioso. "El fin justifica los medios" decía Maquiavelo, pero tampoco es cuestión de que pretendan hacernos creer que Papá Noel y Los Reyes Magos existen. 

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