Gula puede asociarse claramente con una típica parrilla de barrio, de esas que los vecinos sienten como propia. Abrió sus puertas en 2018 y ofrece un menú en el que prevalece la carne y las achuras, pero también reversionó su propuesta con preparaciones braseadas y los ahumados. Natasha Salman Dib, ganadora de El Gran Premio de la Cocina, está a cargo de la cocina y el concepto. Y, sobre todo, hay que destacar su muy buena relación precio calidad.
Gula - Dirección: Avenida Francisco Beiró 5226, Villa Devoto. Horarios: lunes a viernes de 20.00 a 00.00; sábados de 12.00 a 00.00; domingos de 12.00 a 16.00. Precio: $$$. Instagram: @guladevoto
Está en Devoto, pero no en el polo gastronómico adyacente a la Plaza Arenales (conocida también por los vecinos con el nombre del barrio). Gula está ubicada sobre la concurrida Avenida Francisco Beiró, muy cerca de su intersección con la General Paz.
Más allá de su aspecto barrial, que se desprende sobre todo de la ambientación austera y nada sofisticada (lo que para nosotros es sin dudas algo positivo en este tipo de negocio), Gula es un claro ejemplo de cómo apelando a la creatividad y la imaginación se puede ofrecer algo distinto, sin perder su esencia de parrilla de barrio.
En este caso, le han dado un perfil en el que abundan las preparaciones braseadas y los ahumados, al tiempo que también ofrecen algunos platos de cocina muy tentadores y abundantes.
En esta primera visita optamos por dejar en manos de Antonella, nuestra amable y eficaz anfitriona, la elección de la comanda. Y para comenzar nada mejor que dos ahumados: las empanadas de carne fritas y la provoleta Gula, con pesto de tomates.
No faltan tampoco en la carta los clásicos buñuelos de acelga, que en este caso salen con salsa alioli. También pueden pedirse el Revuelto Gramajo, una provoleta pero con orégano, polenta frita y tortilla de papas. Y ensaladas varias para acompañar.
De "Gula a las Brasas", se probó el vacío (angosto y de porción generosa), que resultó muy tierno, que se acompañó además con chimichurri y salsa criolla ($ 4.400 a valores de mediados de junio).
Otros cortes disponibles son el asado banderita, ojo de bife, entraña, pechuga grillé, bondiola y por supuesto chorizo y morcilla, mollejas, y chinchulines tiernizados (puede pedirse la tabla de achuras con estos cuatro productos ($ 6.400, muy compartible). Además, hay vegetales al plomo.
La morcilla Gula es otra alternativa y viene acompañada de huevo frito, papas paille y pesto). De viernes a domingo, preparan costillares enteros a la parrilla.
Como ya se mencionó, los ahumados y braseados son un capítulo destacable. En el primer caso, las piezas se llevan a un ahumador especial alimentado con madera de quebracho colorado y espinillo, mientras que entre los braseados se destaca la tapa de asado al Malbec.
Lo que nos tocó de este rubro, fueron las ribs de cerdo con barbacoa "Jack Daniel's" (wala's bbq), acompañadas de papa rellena y coleslaw. Plato que también es compartible por su tamaño.
Y de la cocina, milanesa de bife de chorizo con guarnición a elección; pastel de papas; berenjenas a la parmesana; canelones de espinaca, ricota y nuez; ñoquis de papa; ravioles de carne ahumada; milanesa de pollo (opción a la suiza); lasaña y pasta seca (con distintas opciones de salsas).
Hay asimismo un contundente sándwich de ciabatta con carne ahumada, tomates confitados, parmesano gratinado y pesto de albahaca, servido con papas fritas.
Los postres a recomendar son la Copa "Gulera" (helado de crema americana, brownies, crema, nueces obleas y salsa de chocolate); la cassata y el flan mixto.
El vino de la casa se sirve en pingüinos, pero también hay etiquetas menos conocidas como Jorge Rubio, Claroscuro, Caminante de los Mundos y Finca Gabriel. Además, ofrecen cócteles y tragos clásicos y cervezas artesanales. El café es Segafredo.
Sin dudas que Gula es una buena alternativa para ir con amigos y en familia, que excede la categoría de barrio porque agrega otros conceptos para potenciar su propuesta.
Casi dos años más tarde, volvimos a Somos Asado. No es una parrilla tradicional ni lo quiere ser: sí un restaurante de carnes con las propias interpretaciones de Gustavo Portela. Por otra parte, la estructura edilicia permitió armar distintos espacios dentro de lo que fuera en su momento una fábrica de camisas del abuelo de Verónica Krichmar, maître del restaurante y esposa del chef.
Cuando la sofisticación gastronómica decide ignorar los protocolos: así nace esta propuesta de "cocina de barrio" y descontracturada de club, destinada a despertar el costado más inquieto de Las Cañitas.
Si existe un personaje histórico identificado por ser un sibarita hecho y derecho, ese mismo es Sir Winston Churchill. Más allá de tratarse de un británico, algo que a los argentinos suele caernos mal, la figura de este personaje con enorme gravitación en la historia del Siglo XX, nos cae simpático por ser un amante casi obsesivo de la comida y la bebida. De ahí que ir a Winston Bar, ya se su pub de la planta baja, como al living ubicado escaleras arriba, resulta no solo un homenaje a esta figura emblemática durante la Segunda Guerra Mundial, sino también un regocijo a nuestros sentidos de la mano del chef Jonás Alba. En esta nota doble, uno se refiere a la experiencia que comenzó el año pasado y la otra a la visión más joven y descontracturada, menos flemática, de Carla.