De los tiempos de la Revolución de Mayo

El Café de Marco, entre patriotas y masones

Martes, 31 de mayo de 2022

Gracias a una invitación de la Bodega Trapiche y la amena charla del historiador Daniel Balmaceda, descubrimos El Café de Marco, un local ubicado justo enfrente del Palacio Cangallo, que abrió sus puertas hace una década para rememorar a su homónimo de los tiempos de la Revolución de Mayo.

El 5 de junio de 1801 abrió sus puertas El Café de Marco, ubicado en la esquina de las actuales calles Bolívar y Alsina. Ya no quedan rastros de aquella construcción histórica, un bar inaugurado por Pedro José Marco.

El lugar contaba con servicio de confitería, botillería y, según rezaba un cartel ubicado en su entrada, también contaba con billar. Gracias a su sótano, que hacía las veces de depósito y bodega, los parroquianos disfrutaban, en verano, de la posibilidad de tomar bebidas frescas.

Su cercanía a la Plaza Mayor, lo convirtió en lugar de encuentro de muchos patriotas, entre ellos los masones Manuel Belgrano, Mariano Moreno y Juan José Castelli

No hace falta decir que, entre sus paredes, se estaba gestando el germen de la Revolución de 1810. El café pagaba más impuestos que los otros cuatro que había en la ciudad, por ser el más concurrido. 

El Café de Marco cerró sus puertas en 1871 al producirse en Buenos Aires la epidemia de fiebre amarilla, en mitad de la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento

Otro Marco, pero de nombre, no de apellido, apasionado por la historia, hurgó en los libros y los documentos de aquella época y hace una década decidió abrir la nueva etapa de El Café de Marco.

Si bien Marco Antonio Arslanian pensó en la posibilidad de ubicar el bar en la misma esquina de su antecesor, eso no fue posible. Quiso la casualidad, el destino o quizá el subconsciente, que encontrara una locación justo enfrente del Palacio Cangallo, sede de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones.

Téngase en cuenta que, hasta Sarmiento incluido, como bien lo recordaba Daniel Balmaceda, fueron masones. Inclusive el sanjuanino también lo era, pero renunció al asumir como Presidente, ya que no quería estar condicionado por ninguna filiación de índole política.

El viejo café

La historia, que nos fue entregada durante la reunión de marras, dice que "en el Buenos Aires de 1801, sobre la esquina entre las calles Santísima Trinidad y San Carlos (hoy Alsina y Bolívar), Don Pedro José Marco inauguró su café".

"Las bebidas más habituales entre los parroquianos eran el chocolate, la leche, el café, el candeal (hecha a base de trigo) y los refrescos de horchata y naranjada. El ‘café y leche', que hoy llamamos café con leche, era servido en inmensas tazas que desbordaban hasta llenar el platillo".

"En una ubicación privilegiada, a un paso del Cabildo, del Fuerte y de la actual Plaza de Mayo, a comienzos del Siglo XIX, se forjó allí gran parte de los principios que más tarde culminarían con la Independencia de nuestro país. El Café de Marco se convirtió en un sitio frecuentado por varias generaciones de políticos: por sus mesas pasaron tan variados personajes como Martín de Álzaga, Juan José Castelli, Bernardo de Monteagudo, Manuel José Lavardén, Mariano Moreno, Manuel Belgrano, los integrantes de la Sociedad Patriótica, La Sociedad del Buen Gusto, Agustín Donado, French, Berutti y buena parte de la burguesía porteña de aquellos tiempos".

"El Café adquirió gran popularidad en los años anteriores a 1810. Muchos hombres iniciaron su paso por la política en él. 

Sin embargo, cuando el 1° de enero Martín de Álzaga planeaba allí la revuelta del Colegio San Carlos, las autoridades virreinales decidieron clausurar el Café y detener a su propietario. Pero el lugar ya había pasado a la historia".

"Para la Generación de Mayo fue tal la importancia de este Café que, en ocasión de los disturbios del 11 de mayo de 1811, muchos jóvenes detenidos, al obtener su libertad, provocaron un tumulto callejero al grito de ‘¡Al Café! ¿Al Café! Más tarde, con la llegada de la fiebre amarilla desde el sur de la ciudad, los hombres comienzan a alejarse hacia el norte y el Café comienza a morir poco a poco".

El Café de Marco, hoy

Hace diez años, Marco Antonio Arslanian, un orfebre sin experiencia alguna en gastronomía, pero amante de la historia, decidió sacar del olvido al Café de Marco y, con un juego de palabras de su nombre y el del fundador del original, abrió un bar temático de "Masonería y Revolución de Mayo", declarado Sitio de Interés Cultural por Resolución 245/2015 de la Legislatura Porteña.

Actualmente, el local ofrece una propuesta de cocina porteña, que además para las fechas patrias incorpora el tradicional locro, que hoy es usual en muchas casas y lugares de comida, aun cuando no se trataba de un plato presente en aquellos tiempos en las mesas de los porteños.

Para la ocasión, El Café de Marco sirvió un dúo de empanadas: la clásica de carne cortada a cuchillo, y la "masónica" de cordero y queso azul, cocidas al horno de barro.

Como principal el locro tradicional y un postre de queso y dulce de membrillo, el "Vigilante" o "Martín Fierro". Otra opción dulce de la casa es el "Celestial" de peras al Malbec (por si van a conocer el lugar en algún momento).

Para acompañar el menú, tres Gran Reserva de la línea Fond de Cave de Bodega Trapiche (Malbec, Cabernet Sauvignon y Blend), y el histórico de la cosecha 1980, conservado en excelentes condiciones de guarda. 

El Café de Marco queda en Perón 1259 CABA. Reservas: + 54 911 4030 4843. Abierto lunes a viernes de 8.30 a 23.30, sábados de 8.30 a 17.00.

Redes sociales:

Instagram: @elcafedemarcotematico

Facebook: cafédemarcotematico 

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