Editorial

La extremaunción

Jueves, 7 de enero de 2021

Las medidas restrictivas que comenzarán a regir desde mañana, a partir de su publicación en el Boletín Oficial, que el gobierno da en llamar "cierre sanitario nocturno", no es otra cosa que un velado toque de queda. Esta limitación de las ya restringidas actividades vinculadas con la gastronomía, significará lisa y llanamente darles la extremaunción a los restaurantes.

Si hay un animal que representa cabalmente a este gobierno de supuestos "científicos" (como el gato lo era para Macri), es el conocido como Cairina moschata, ni más ni menos que el pato criollo, originario del continente americano, desde México hasta el sur, lo de que denota claramente el nivel que ostentan los presidentes populistas, de izquierda y de derecha, que nuestros países supieron conseguir.

Y si existe algo que caracteriza a estas aves, es que a cada paso se mandan una cagada. "Hacen una cosa mal tras otra, nada les sale bien, viven metiendo la pata, por inexpertos, o por tontos o por inútiles". No habrá que esforzarse demasiado con la persona (en realidad son varias) que se identifica con estas "virtudes" del pato nacional y popular.

Reunidos muchos de los "patos criollos y las patas criollas" (porque ellos/ellas hablan todos en lenguaje inclusivo), decidieron que no hay mejor idea que decretar un "cierre sanitario nocturno", lo que no es otra cosa que un virtual toque de queda. Nos referimos al Presidente de la Nación, a los gobernadores y al jefe de Gabinete. 

El mismo gobierno que abrió la Casa Rosada incentivando la presencia multitudinaria durante el velatorio de Maradona, el que nada hace para controlar las numerosas marchas de protesta callejera, el que mira de reojo a los lugares que no cumplen con los protocolos sanitarios, el que tampoco atina a castigar a los organizadores de fiestas clandestinas, una vez más hace pagar a justos por pecadores. 

Los genios sanitaristas conducidos por el ministro de las 3 G (o sea tres veces Macri por lo inoperante), decidieron que no hay otra posibilidad que suspender la circulación de gente desde las 23 hasta las 6 de la mañana siguiente. De esa manera, hasta la hora permitida seguirá habiendo aglomeración de gente descontrolada sin que nadie haga nada para impedirlo, pero a no preocuparse, para el gobierno el COVID 19 solo es contagioso de noche.

Va de suyo que esta medida obligará prácticamente al cierre nocturno de la actividad gastronómica. Si uno tiene que estar de vuelta en su casa antes de las 23, los restaurantes, por ejemplo, tendrán que bajar las persianas a eso de las 21, para permitir que los empleados hagan la limpieza de rigor y puedan regresar a sus casas para cumplir con el toque de queda.

Sobre llovido, inundado. Después de 10 meses entre cierre y posterior apertura limitada de las actividades de la actividad, la gastronomía encontró algo de respiro con la apertura parcial de espacios al aire libre y más tarde habilitación de salones interiores, aunque con el aforo restringido.

Volver a un estado de retroceso como éste en los primeros días del año nuevo, en el que gracias al buen clima los dueños de restaurantes pensaban facturar hasta la salida del verano, significa lisa y llanamente darles la extremaunción a los restaurantes.

Dado que desde la aprobación en la Cámara Alta de la Ley de Aborto (Interrupción Voluntaria de Embarazo) las relaciones del Gobierno con la Iglesia pasan por su peor momento, habrá que pagar los honorarios de los sacerdotes ya que el Estado no se hará cargo y ya sabemos que los hombres de Dios en la Tierra, no hacen nada gratis. Y ellos y ellas no están para pedirles favores después de la "traición".

Así que amigos restaurateurs, encomiéndense a Dios Todopoderoso a la espera de un milagro, porque el pato no dejará de seguir cagando a cada paso. 

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