Editorial

Hartos de estar hartos

Miércoles, 19 de agosto de 2020

La irracionalidad de las autoridades, sin distinción partidaria, nos ha llevado a una cuarentena que supera largamente a la de todos los países del mundo. En ese contexto, la gastronomía y el turismo son los sectores más afectados. En medio de la pandemia, pasan cosas insólitas que exhiben la pobreza intelectual de muchos restaurateurs, comunicadores y por supuesto los que desde el gobierno deberían ofrecer coherencia y racionalidad.

Cada cierre es un mazazo difícil de digerir. Algunos formaban parte de nuestras visitas frecuentes, otros ni siquiera llegamos a conocerlos, otros se encuentran entre los que jamás pensábamos conocer. Pero todos duelen. Mucho. Ni siquiera le deseamos que les vaya mal a todos los que no nos quieren nada, como los que los lectores de Fondo de Olla (c) ya saben de sobra.  

En este contexto de catástrofe, los periodistas tenemos una misión fundamental que es comunicar bien, chequeando más que nunca la información y evitando perjudicar a los que hoy la pasan mal. Jamás ser buchones, como esa chica de apellido Moreno que seguramente imbuida de su resentimiento K delató a supuestos (porque no trabajó como una verdadera profesional y no chequeó la información) restaurantes que según ella abren a puertas cerradas.

Caffé Tabac, acta por poner mesas en la vereda. 

Por trabajar en dos medios inexistentes y poco serios, la noticia no llegó a trascender demasiado. No se puede acusar sin pruebas, ni tampoco dejarse llevar por quien te baja línea para que otro ponga la firma. Faltó que salieran de madrugada a romper vidrieras, para recrear aquella funesta "noche de los cristales rotos", cuando Hitler en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 mandó a atacar propiedades de los ciudadanos judíos de Alemania y Austria.

Se trata de sobrevivir, por lo que si algunos están abriendo como aquellos famosos speakesasies de la década infame de los Estados Unidos, con toda seguridad estarán tomando los recaudos para no poner en riesgo la salud de nadie. Si te estás ahogando, vas a agarrar el primer salvavidas que tenqas a mano aunque sepas que la costa queda muy lejos. 

Está más que claro que nadie puede soportar el cierre de sus establecimientos gastronómicos durante más de medio año. Y además con un panorama poco y nada auspicioso en el futuro inmediato.Y no todos han optado por el delivery porque no pueden o no quieren hacerlo. Es el caso por ejemplo de Sagardi, que considera que su estilo de cocina no es trasladable a esa modalidad, o de La Brigada, que optó por desensillar hasta que aclare. Lástima que el sol tarda tanto en salir.

La semana pasada hubo un hecho inédito cuando inspectores y la policía llegaron a un restaurante mencionado en la nota buchona de marras, situación que no hizo más que dejar en ridículo a la periodista autora de esa "fake news" como le dicen ahora, ya que no encontraron anomalías. Para justificar, apenas dijeron que faltaba un sticker en el matafuego. Para que los K no salgan a pegarnos como hacen siempre, fueron inspectores de CABA se aclara.

Sagardi, cerrado sin delivery.

En este pasado fin de semana y como ilustran las fotos que acompañan esta nota, Caffé Tabac decidió sacar mesas a la vereda, con atención de take away, sin servicio de mozos. La situación entra en el delgado hilo de lo legal y lo ilegal. Aunque si fuera por eso, suena ilegal que nos condenen a la prisión domiciliaria con sucesivos DNU a los que son tan afectos los kirchneristas. Les levantaron un acta de contravención.

Volviendo al principio, son a esta altura muchos los restaurantes que cerraron sus puertas para siempre. Penoso. Sobre todo cuando a uno le toca de cerca, como es el caso de Zirkel, de nuestro amigo Carlos María Esnal, que funcionaba en las alturas del Club Alemán y que hoy nos confirmó que tuvo que bajar la persiana. 

Un esfuerzo de años tirado a la basura, como anunciamos días pasados con el cierre de Amici Miei, que llevaba 13 años de trayectoria.  

La lista incluye, entre otros, a Hong Kong Style, uno de los primeros en quedar en el camino; Sottovoce de Puerto Madero), algunas sucursales de La Parolaccia; La Bistecca;, La Soleada (que en su momento se había transformado en cooperativa); el histórico bar La Flor de Barracas; Revuelta; Ravello; El Rey del Vino; La Rambla, y hasta Proper, el súper promocionado restaurante cuyos dueños abrieron una sucursal en España que ahora pasa a ser una especie de casa central.

Proper, cierre y se van a España.

Ya dijimos que hay comunicadores alcahuetes, al más puro estilo del colaboracionismo facho. Pero aún peor resulta lo que ocurre con algunos dueños de restaurantes y cocineros que se han sumado al club de los buchones, haciéndose eco de comentarios y notas periodísticas que mencionan que algunos colegas están atendiendo al público aun sin tener pruebas. A ellos les cabe eso de que no hay que escupir para arriba, porque se pueden mojar con su propia saliva envenenada.

Para concluir y esperando que los K nos atiendan como de costumbre (algo que nos enorgullece por otra parte) y recordando también que no hacemos diferencias entre gobiernos peronistas y opositores (como lo es CABA por ejemplo), decimos que no somos anticuarentena.

Sí creemos que el autoproclamado gobierno de científicos debería haber cerrado en marzo los aeropuertos internacionales y en el caso de ingresar argentinos repatriados, realizar controles serios como se hicieron en otros países. En cambio, dejaron entrar a los infectados y nos mandaron a todos a encerrarnos en nuestras casas. 

Así, hoy, después de casi medio año en prisión domiciliaria (al menos para los que cumplimos con ese compromiso propio de cuidar nuestra salud), los traumas psicológicos están a la orden del día y asimismo, dejaron en la lona a los que no pueden trabajar y no han sido capaces siquiera de legislar una ley de emergencia gastronómica y turística (ocupados en reformar la Justicia, como si esto fuera una cuestión urgente salvo que sea para indultar a la jefa).

Estamos hartos de estar hartos. Y de que estén destruyendo todo a su alrededor. El Coronavirus no es una pavada, hay que tenerle respeto, pero quienes tenemos dos dedos de frente sabemos que no hace falta un botón rojo para meternos miedo, porque sabemos cuidarnos solos.

Esperamos con ansia el 30 de agosto, para ver cómo sigue la saga entre medio de filminas, amenazas y exabruptos del egresado del Colegio Nacional. 

Nota del director: no vengan ahora con eso de que en un sitio de gastronomía no se puede escribir de política, porque hoy ambas cosas están ligadas como nunca antes. Esta vez no vamos a responder las críticas que sobrevengan de quienes nos atacan por pensar distinto a ellos. No vale la pena, si su raciocinio no les alcanza para comprender lo que pasa a su alrededor, es un problema que nos excede.

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