El teorema de Danilo

Cómo quedarse con lo ajeno en tiempos de cuarentena

Viernes, 24 de julio de 2020

Este tsunami llamado Coronavirus, que nos afecta a todos en el planeta, golpeó muy duramente a la gastronomía y más aún en un país como la Argentina, donde no hay reglas de juego claras y una economía mínimamente racional. Por desgracia, hay gente muy mal intencionada que aprovecha para quedarse con lo ajeno. Es lo que acaba de suceder con 1893 Pizza y Pasta, el restaurante fundado por Daniel Ferraz hace 26 años.

HIPÓTESIS

Leemos en el diario virtual oficialista Tiempo Argentino: "Los trabajadores de 1893 consolidaron ayer la recuperación en tiempo récord de la histórica pizzería de Scalabrini Ortiz y Loyola, en el barrio porteño de Villa Crespo. Pese a los cuatro meses de pandemia y de aislamiento social, lograron firmar el nuevo contrato a nombre de la flamante recuperada".

Suma y sigue: "La firma Maridani SRL, que responde a Mariana Ferraz y Danilo Ferraz, acumulaba deudas de entre dos y tres meses de sueldos, y largos retrasos en el pago de vacaciones y aguinaldo, y 100 mil pesos a proveedores. Formalizó la situación de tres empleados recién cuando se le abrió la posibilidad de hacer uso del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción, por la que el Estado abonaría 50% de cada salario. Sin embargo, lo hizo con una fecha de inscripción falsa y con montos inferiores a los reales".

"Las cargas sociales nunca estaban pagas. Cuando teníamos reuniones con el dueño, solo respondía que estaba en plan de pagos", decía Ernesto De Arco, camarero de la pizzería y flamante tesorero de la nueva cooperativa.

TESIS

Danilo Ferraz, empresario gastronómico muy querido en el ambiente, socio de Hell's y factótum de Morelia, sintió siempre a 1893 (ó mil ocho como le gusta decir) como su hijo pródigo.

Nos cuenta (textual):

"Hola soy Danilo Ferraz, cocinero. Hace 26 años empecé mi carrera gastronómica en la esquina de Canning y Loyola registrando la marca "1893 pizza y pasta" al que siguieron varios emprendimientos gastronómicos, consultorías, caterings, ferias, etcétera".

"En la crisis del 2001 me fui a vivir a Europa, pero la firma que explotaba esa marca, continuó haciéndolo con mi aval, manteniendo la misma excelencia de siempre y construyendo el prestigio que hasta hoy sostenía".

"Algunos años después volví al país y volví a ser la "cara" y, en alguna medida, el chef de 1893. Con la llegada de la actual crisis del COVID-19, naturalmente, el local comercial permaneció cerrado algunos días tal como marcaba la normativa".

"Con la habilitación de realizar delivery, 1893 volvió a abrir sus puertas al público, bajo esa modalidad. El día 13 de mayo de 2020, esto es menos de 60 días después de decretada la cuarentena obligatoria por la pandemia global y menos de un mes después de habilitados los deliveries, los empleados del comercio decidieron aprovecharse del caos, para su provecho, exaltando esos enunciados que tan bien resuenan en abstracto".

"Pues bien, ejerciendo mi derecho a réplica, me veo en la obligación (siendo que ellos se encargaron de difundir "su versión" en cuanto medio y portal tuvieron al alcance), de precisar algunas consideraciones".

"Así y en defensa de quien explotó por todos estos años la marca y del prestigio que con ella construí, debo resaltar:

a) Que ningún empleado dejó de percibir su sueldo.

b) Que ningún empleado realizó reclamo alguno a su empleador.

c) Que todos los empleados recibieron su salario, a la vez que los ATP otorgados por el Gobierno nacional.

d) Que todos los empleados reconocieron frente a escribano público las condiciones de sus relaciones laborales, las que coincidían con las registradas en los organismos correspondientes.

e) Que los empleados tomaron por la fuerza tanto el local comercial, como mi vivienda personal, en clara violación de los derechos de los damnificados.

f) Que aquello que los empleados dieron en llamar la "recuperación" del local, en realidad nunca existió, por cuanto nunca tuvieron nada que "recuperar", por nunca haberse perdido nada.

g) Que por motivos a los que aún no le encuentro sentido, fui "desplazado" y, sin previo aviso, de la capacidad de control sobre los procesos de elaboración, comercialización y explotación de la que es mi marca registrada.

h) Que simultáneamente a la toma del local comercial, aquellos empleados agrupados en una cooperativa, tomaron posesión por la fuerza de mi domicilio particular, haciéndose no sólo con el inmueble, sino con la totalidad de mis pertenencias personales, situación que también debió ser abordada judicialmente.

i) Que desde la fecha en la que se realizó la "toma" del local referido, fueron los empleados -constituidos en asamblea cooperativa- quienes permanecieron atrincherados dentro del local, explotando sin autorización (y en franca violación de cuanta medida de higiene y seguridad) lo que pasara allí dentro".

"Puesto el asunto en manos de la justicia (Expte. MPF00465160, Fiscalía PCyF nº5), finalmente se arribó a un acuerdo a partir del cual el local emplazado en la esquina de la Avenida Scalabrini Ortiz y Loyola de esta ciudad, con el nombre ‘1893 Pizza y Pasta', será explotado exclusivamente bajo la dirección y responsabilidad de "La Cooperativa de Trabajo 1893 Cooperativa en Formación".

"Dicho eso, y sin realizar ningún juicio de valor sobre las actitudes asumidas por las partes, reconociendo incluso las dificultades que la situación de aislamiento significó para todos los intervinientes, sólo me resta dejar expresamente aclarado que ya no soy responsable de su producto, ni de la marca, ni de cualquier otra circunstancia que tenga relación con la explotación gastronómica en cuestión".


DEMOSTRACIÓN:

Quien firma esta nota, se formó en el movimiento de la cooperación libre basado en los principios de Rochdale puestos en vigencia en nuestro país por Juan B. Justo. Considero que el cooperativismo es el mejor y el más justo de los sistemas económicos que existen, pero como están manejados por hombres no se encuentran exentos de sufrir situaciones anómalas.

Hay ejemplos en nuestro país de ello. Cuando por ejemplo los gerentes deciden y mandan por encima de los consejeros designados por los asociados, ocurren cosas como las de El Hogar Obrero, que colapsó en la década del '90 pero logró ser salvado por un grupo de socios, o el de FACA, una federación de cooperativas agropecuarias que desapareció por la misma época del gobierno de derecha de Carlos Menem, o más reciente de SanCor, que a instancias de Néstor Kirchner vendió su alma al diablo (Chaves), para agarrarse a un salvavidas de plomo que lo ha llevado a perder gran parte de su patrimonio y su prestigio.

Las cooperativas de trabajo son un ejemplo claro de lo que pueden hacerse aunando voluntades, y realizando una gestión en común para beneficio de todos los miembros. Si de dirigentes sociales se trata, un caso paradigmático es el del actual diputado Toty Flores y su Cooperativa La Juanita.

Por desgracia, en los últimos años apareció un seudocooperativismo alienado políticamente con los Kirchner. Se lo presenta pomposamente como "empresas recuperadas", que en algunos casos pueden ser regulares, pero en general existen severas anomalías en la formación de estas cooperativas de trabajo nacidas de la irregularidad, como es el de 1893.

A Danilo Ferraz le sustrajeron su negocio y le robaron en su vivienda ubicada en forma adyacente al local comercial. Uno lee al maestro pizzero diciendo que hace 25 años que trabaja allí, por lo que uno deduce que Danilo no ha sido tan mal patrón. Ergo, el susodicho no hubiera durado tanto tiempo. Otros empleados también atesoran una larga participación en 1893.

Finalmente, uno se pregunta por qué razón el dueño legítimo de la pizzería (la primera que practicó la versión "a la parrilla"), debió firmar en contra de sus intereses cediendo el negocio a una seudocooperativa formada desde la ilegalidad. Danilo tendrá sus razones pero los imaginamos. Llámenlo apriete, o si se quiere ser menos contundente, evitar males mayores.

Así es que perdió el esfuerzo de más de dos décadas, una marca que es suya, un estilo que él mismo creó, a cambio de verse inmerso en una maraña judicial que ya sabemos cómo termina en nuestro país.

Está claro que "mil ocho" ya no será lo mismo aunque haya varios "kumpas" pidiendo que compren en la pizzería para ayudar a los nuevos propietarios.

En Fondo de Olla © no estamos con la patronal ni con los empleados, sino con la justicia y la legalidad. Hay buenos y malos patrones, correctos y explotadores. Hay empleados buenos y otros que viven de la industria del juicio en la gastronomía.

Nosotros estamos con los buenos, los dueños y los empleados. Y nos complace ir a un restaurante donde los mozos hace 20 años que nos atienden. Era el caso de 1893, pero como se ve, no hay que confiarse demasiado.

Nuestra solidaridad con Danilo Ferraz, que es una víctima más del injusto sistema que estamos atravesando. 

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