Una celebración en medio de la tristeza

Día del Periodista

Domingo, 7 de junio de 2020

Muchos de los que nos saludan por compromiso ni siquiera saben por qué el 7 de Junio es el Día del Periodista. Pero no importa, lo que vale es que hay gente que nos reconoce el esfuerzo y la lucha que llevamos en favor de la verdad. Gracias a todos (como respetamos la lengua castellana no cometeremos el pecado de poner otro artículo a una palabra que nos engloba sin necesidad de aclarar género alguno).

En lo personal, este Día del Periodista (el número 46 para mí porque empecé muy joven), no ha sido todo lo gratificante que hubiera querido. Ha sido un fin de semana muy triste. Primero, ayer sábado la noticia que llegó de nuestra querida Lima con el fallecimiento del gran Ciro Watanabe, el gordo que se hizo flaco, el de la eterna sonrisa, el cocinero notable, el Messi de la Cocina Nikkei.

Hoy ya transcurrida la tarde, otro golpe duro: falleció en Puerto Madryn mi tocayo Juan Carlos Fuoco, el tío de Juani, el hermano de José Luis. Una familia de grandes personas quienes me honran con su amistad.

Demasiado para un solo fin de semana. Y encima con esto de la cuarentena que ya es ochentena y pronto será centenaria en días, no podemos juntarnos con la familia y con los amigos.

Tiempos difíciles transcurren para nuestra profesión. Solo se habla del Coronavirus, pocos se la juegan, hay colegas que en lugar de preguntar alargan sus preguntas que en el fondo son opiniones y no preguntas, aunque enfrente esté el Presidente de la Nación como Silvia Mercado (aun cuando huelga decir que nos cae muy mal su soberbia y su agresión verbal a la colega que estuvo fuera de lugar), o un científico (no del gobierno, sino científicos de verdad) al que no dejan hablar como suele hacer Laje en América.

Todos somos periodistas, claro, aún los acomodaticios Víctor Hugo, el Gato Sylvestre y Duggan, el que critica a los que viven en countries, justo él que vive en un country de Tigre. O como Bonelli, que también tiene una papa en la boca y menos gracia que un rinoceronte.

Pero del otro lado, hay periodistas que hacen escuela y otros que fueron maestros en los que nos hemos inspirado. Uno que comenzó en el área de Deportes tenía a Dante Panzeri como fuente de inspiración. En aquellos primeros años de mi carrera, en Radio Centro (Maipú 555) lo escuchamos decir al aire que renunciaba al programa porque los milicos lo habían conminado a no criticar a Menotti (sí, al que era progre pero lo defendía la dictadura).

A los Radonjic, de El Economista, que allá por el año 1978, después del mundial me publicaron una nota que en mi pecado de juventud nunca pensé que podía traerme aparejado algún problema. El título era: ¿La fiesta de todos?, así con signos de pregunta en contraposición a una película de Sergio Renán que se titulaba igual pero en forma afirmativa.

O el placer que sentía cada vez que veía en Canal 13 a un grande del periodismo argentino a quien el tiempo y la vida me llevaron a ser su amigo muchos años más tarde: Horacio De Dios. Amistad que luego se trasladaría a Julián, también colega y uno de los pocos especializados en Turismo que no tranza con nadie ni tiene intereses espurios.

El periodismo agropecuario me ha dada también muchos amigos entre los colegas, como Horacio Esteban, Adrián Alonso y varios más. O Matías Longoni a quien admiro por su valentía al denunciar a pesos pesados de la corrupción K. Y a quien mal lo ha tratado el Gran Diario Argentino. 

Siempre uno busca un espejo en cada rubro del periodismo en el que le tocó actuar, y si de gastronomía se trata no puedo menos que destacar a Gustavo Choren, que me "inventó" como periodista de gastronomía. A él y al menduco Augusto Foix, les agradezco que me hayan permitido incursionar en esta rama del periodismo que tanto me apasiona.

Pero más allá de toda consideración y de los muchos que ahora quizás esté omitiendo, lo más trascendente para mí es haber hecho amistad con tanta gente vinculada a mi profesión aunque ellos no lo sean. Bodegueros, enólogos, distribuidores de vinos, cocineros, dueños de restaurantes, un sinfín de buenas personas que conocí gracias a la mejor profesión del mundo. 

La que bien ejercida desnuda las miserias humanas, la corrupción, la falta de solidaridad, la mentira y también la prensa mercenaria y complaciente de los que tienen la sartén por el mango. Y los que se dan vuelta como panqueques.

Ha sido un día particularmente triste, es cierto. Dos amigos que nos dejaron en solo 48 horas. Un aislamiento en el que uno no puede siquiera ver a sus propios hijos. Con los amigos a distancia. Estamos casi en prisión domiciliaria aunque sin tobillera electrónica. Y lo peor es que no sabemos si realmente sirve para algo tanta exageración.

Feliz día a mis colegas que honran su profesión siendo honestos y manteniendo independencia de criterio. A los otros, ni siquiera los considero colegas. Ojalá el 7 de Junio de 2021 podamos festejar como merecemos el hecho de pertenecer a esta hermosa profesión.

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