Pedro Staurino Bargero reemplaza a Soledad Nardelli
Chila cambia de chef
Viernes, 13 de enero de 2017
Después de 11 años se viene una nueva etapa en Chila, el restaurante que logró posicionarse de manera indiscutida entre los mejores de la Argentina. Pedro Staurino Bargero reemplaza a Soledad Nardelli, quien asumirá nuevos desafíos profesionales.
Siempre las despedidas son tristes, sobre todo cuando han transcurrido once años desde la apertura de Chila, un restaurante que su propietario, Andrés Porcel, abrió en Puerto Madero para darle realce a la gastronomía de Buenos Aires.
Chila fue siempre un espejo de lo que a Porcel le gusta, para lo cual no escatimó esfuerzo ni dinero para invertir. Un lujo para un mercado en el que no abundaban, en aquel momento, tantas opciones de esta envergadura.
El ciclo completo, hasta ahora, tuvo a Soledad Nardelli como chef ejecutiva.
Fue una apuesta grande de Andrés, quien la eligió cuando pocos la conocían y encima por su condición de mujer. Ya sabemos que hay un mito respecto a que la cocina es un ambiente tan duro que solo quienes ostentan la fuerza pueden hacerse cargo.
Nardelli no defraudó, por el contrario estuvo a la altura y mucho más que eso. Y en un momento, su estilo de indudable estilo francés tuvo un cambio impensado, pero que sirvió para potenciar la propuesta.
Quizá por sus continuos viajes al interior buscando insumos y difundiendo el trabajo de los productores en su programa de cable, hicieron que Chila se convirtiera en un restaurante único, donde la materia prima de nuestro territorio pasó a tener protagonismo sin dejar de lado las técnicas francesas y la creatividad de la chef y su brigada.
Andrés Porcel se refirió a esta nueva etapa, sin olvidarse de reconocer el trabajo realizado por su chef ejecutiva. "Me encantó conocer a Sole y me enorgullece todo lo que hemos logrado juntos", dijo, para agregar: "estoy feliz por ella y su nueva etapa".
Chila seguirá ahora s camino en busca de la excelencia. "En estos 11 años hemos reinventado, rediseñado, reconstruido nuestro espacio, logrando satisfacer y sorprender a nuestros clientes, haciéndoles vivir una experiencia inolvidable en cada visita".
Cumplida esta etapa, Soledad Nardelli, muy joven aún, llevará adelante nuevos proyectos. Ella misma reconoció que le costó demasiado tomar la decisión. Y valoró todo lo que Chila le ha dado en estos años.
Pedro Staurino Bargero, su jefe de Cocina, toma la posta en búsqueda de repotenciar a Chila. Como hombre de la casa, prácticamente no necesitará adaptación.
Nacido en Potrero de los Funes, San Luis, estudió en The Bue Trainers en Ezieza. Empezó de muy abajo en La Bourgogne de Punta del Este, pasó por las cocinas de D.O.M. en San Pablo; Mirazur con Mauro Colagreco, y últimamente en el Restaurante David Toutain, en París.
Además, ha tenido una relación cercana con el INTA, lo que hizo posible tener un contacto directo con los técnicos del organismo y los propios productores.
Pedro había entrado a Chila como pasante, antes de emprender su periplo europeo. Luego de su estada en Francia, lo convocaron para ser jefe de Cocina por lo que retornó al lugar que le dio la posibilidad de crecer profesionalmente. Y ahora le llegó el turno de ser el chef de uno de los mejores restaurantes de la Argentina.
Se va Nardelli, que ha hecho un gran trabajo, y la reemplaza Pedro Staurino Bargero, lo que asegura una continuidad con crecimiento.
Casi dos años más tarde, volvimos a Somos Asado. No es una parrilla tradicional ni lo quiere ser: sí un restaurante de carnes con las propias interpretaciones de Gustavo Portela. Por otra parte, la estructura edilicia permitió armar distintos espacios dentro de lo que fuera en su momento una fábrica de camisas del abuelo de Verónica Krichmar, maître del restaurante y esposa del chef.
Cuando la sofisticación gastronómica decide ignorar los protocolos: así nace esta propuesta de "cocina de barrio" y descontracturada de club, destinada a despertar el costado más inquieto de Las Cañitas.
Si existe un personaje histórico identificado por ser un sibarita hecho y derecho, ese mismo es Sir Winston Churchill. Más allá de tratarse de un británico, algo que a los argentinos suele caernos mal, la figura de este personaje con enorme gravitación en la historia del Siglo XX, nos cae simpático por ser un amante casi obsesivo de la comida y la bebida. De ahí que ir a Winston Bar, ya se su pub de la planta baja, como al living ubicado escaleras arriba, resulta no solo un homenaje a esta figura emblemática durante la Segunda Guerra Mundial, sino también un regocijo a nuestros sentidos de la mano del chef Jonás Alba. En esta nota doble, uno se refiere a la experiencia que comenzó el año pasado y la otra a la visión más joven y descontracturada, menos flemática, de Carla.