La gastronomía cafayateña aún está en pañales, si tomamos en cuenta que lo que más abunda en el pueblo aún son los lugares tradicionales como El Rancho, El Criollo y La Carreta de Don Olegario (el más antiguo de los restoranes locales). ¿Pero dónde va a comer la gente cuando existen otras pretensiones gastronómicas? Hay opciones, pero pocas. Una de ellas, frente a la plaza principal, es Terruño. Desde nuestra última visita, hace un año y medio, el local aparece renovado en su decoración, además de haberse ampliado con un“wine-bar” ubicado donde antes funcionara una agencia de viajes. Y también las mesas sobre la calle mejoraron su comodidad, por lo que son las preferidas del público durante la mayor parte del año, aunque en verano alguna vez haya que salir corriendo al interior cuando aparece alguna lluvia imprevista. Terruño es obra de Carlos Amante , cocinero de oficio, muy profesional, que supo integrar la brigada del recordado Pedro Muñoz, durante muchos años jefe de cocina del Hotel Plaza, hoy Marriott.
Radicado hace cinco años en Cafayate, Amante ha logrado convocar al público local, así como a los turistas argentinos y extranjeros que llegan en gran número y cada vez más a la “Capital del Torrontés”. La carta es una perfecta conjunción entre los productos regionales y la imaginación del chef. Y como es frecuente en el NOA, los precios son más que ventajosos para quienes llegamos de otros lares. Las empanadas están presentes, casi una obligación en toda la provincia de Salta, símbolo de su cocina regional. Se rellenan con carne cortada a cuchillo o con queso de “Cabras de Cafayate”. Una nostalgia hacia la vieja y querida cocina del Plaza, es nada menos que el Huevo Popo Risky. Terruño cuenta con dos cartas, pero aún la más sencilla muestra su originalidad y cuidado en las preparaciones. De la “Gourmet” no hay que perderse el conejo con puré de maíz capio, salsa de mostaza y crosta de queso duro, ni tampoco el filete de lomo (jugoso, que así lo pedimos y así llegó a la mesa) con masa philo, base de puré de lentejas, verduras brunoise y salsa de hongos. Por el lado de la pesca, los tubos de trucha rellenos de rúcula, puré de porotos negros y salsa de crema de Torrontés. Nos gustó también la entraña grillé jugosa con panceta y dúo de papines de colores. Una pasta bien regional son los crepes de queso de cabra y choclo, sobre hongos y crema de almendras. Los postres sorprenden por su originalidad, muy lejos de la obviedadhabitual. Por ejemplo, el milhojas de quesillo con nuez, machacado de duraznos y gotas de papaya. También el flan de quinua con base de miel de caña e hilos de caramelo. Un plus de la casa, como en todo Cafayate, son los precios de los vinos. Así, un Domingo Molina Torrontés cuesta $ 70, un Finca Las Nubes Rosado, $ 65. Recomendamos el Cristófani (vino artesanal que nos sorprendió gratamente). Están todas las bodegas salteñas con sus mejores exponentes.
Terruño - Güemes Sur Nº 28, Cafayate - Tel.: (0368) 42-2460. Abierto todos los días mediodía y noche. Principales tarjetas.
Un restaurante de campo como los hay a montones en Italia. Peumayén, cuyos dueños son descendientes de alemanes del Volga, ofrece una cocina auténtica en la que se entremezclan platos autóctonos y de inmigrantes.