Minga el pollo, al bife no hay con qué darle

Martes, 13 de noviembre de 2012
Bastó que el diario que “miente” (Moreno “dixit”) rellenara este domingo con una nota bastante poco novedosa, para que saltara la liebre. La realidad indica que la gente come más pollo porque es más barato, pero pese a una “mala prensa” de los vegetarianos, al asado no se lo reemplaza con nada.   


Desde Fondo de Olla venimos siguiendo el tema desde hace mucho. Antes de leer esta nota, recomendamos repasar los conceptos vertidos en una nota anterior titulada "De interés para vegetarianos..." Intentamos con ella dar por tierra con el mito de que la carne vacuna es mala para la salud, cuando en realidad (en su justa medida) es todo lo contrario (como un vaso de vino diario). El estudio corresponde a Pilar García, especialista del INTA, una de las personas que más sabe del tema en la Argentina.

La nota de Clarín alude a que los argentinos comemos más pollo en desmedro de la carne vacuna. Pero veamos primero el contexto. Es verdad que ha aumentado el consumo de carne aviar, más que nada porque ocurrían dos cosas importantes. Por un lado, debido a la sequía de 2008 y la política oficial de sesgo antiexportador para “asegurar el mercado interno”, hicieron estragos en nuestro stock bovino. En un año, nuestro país perdió una cantidad de cabezas similar a todo el rodeo uruguayo. Que dicho sea de paso, gracias a una inteligente medida de Tabaré primero y el Pepe Mujica después, pusieron a precio accesible el asado y casi prohibitivo el lomo y otros cortes de exportación. ¿Resultado?: hoy los uruguayos exportan más carne que nosotros. Y encima a ellos (y a nosotros) nos gusta más el asado que el lomo. En forma paralela, el pollo (hasta diciembre de 2011) gozaba de prebendas de parte del gobierno, debido a la excelente relación existente con las empresas procesadoras de carne aviar organizadas en una cámara (CEPA).

Sin entrar en discusiones de orden político, que hoy están provocando peleas entre familiares, amigos, conocidos y hasta con el taxista o el verdulero, el pollo tuvo precio subsidiado. Y cuando eso ocurre, se come lo más barato. Aunque te guste menos, ciertamente.

Pero además hay otra cosa: la Argentina es uno de los pocos países del mundo que puede jactarse de tener en el mercado carne proveniente de ganado criado a pasto. Y pese a que también contamos con mucha carne originada en feed-lot (engorde a corral), el país seguirá siendo un referente de la ganadería de bovinos alimentados con pasturas naturales. Pensar que no hay que criar vacas en feed-lot, es como suponer que todo debiera ser orgánico. Imposible, no sería rentable ni se podría alimentar a la gente que habita el planeta.

Tampoco hay que pontificar contra el feed-lot. Muchos supuestos gourmands que se regocijan con el consumo de Kobe Beef argentino (y también japonés, yanqui o de donde sea, cuando viajan, no se preocupan por pagar 300 dólares por un bife de 100 gramos), pero no tienen idea de que ese tipo de carne se produce con alimento balanceado (y dicen que también con cerveza, masajes y música funcional en el establo).

Como síntesis, diremos que pese a la mala prensa, a los veganos y vegetarianos, las religiones (el caso de la India es el más peculiar), los altos precios y todo lo que se te ocurra, al bife no hay con qué  darle. El pollo es para cuando no tenés plata para comprar asado, o para cuando estás enfermo.

 



 
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