La noticia nos llegó esta mañana gris del lunes 23 de junio. El cielo se asoció a la tristeza que nos provoca la muerte de Dereck Foster, uno de los pioneros de la prensa gastronómica, el único además que escribía en la lengua de Shakespeare.
Cuatro meses después de que su última columna fuera publicada, falleció Dereck Foster. Con él se va gran parte del periodismo gastronómico argentino. Como bien lo dijera Arnaldo Gometz en el almuerzo realizado en Oviedo hace algunos días, Dereck fue el primero que vio que el Malbec sería la cepa insignia de la Argentina.
Muchos conocieron a Foster en las aulas, donde ofrecía sus conocimientos sobre comidas y bebidas. En el Club del Vino supo ser uno de los expositores habituales, en épocas donde la vitivinicultura argentina, tal como la conocemos hoy, estaba en pañales.
Dereck fue una especie de caballero “inglés” en su comportamiento, que supo tener a su lado a su amigo Harry, nada menos que Harry Ingham, quien nunca imaginó que su nombre iba a estar presente en tantísimas notas sobre restaurantes. Y que acompañaría a su amigo Dereck a probar cientos, miles de platos que luego eran estudiadamente descriptos en The Buenos Aires Herald.
Dicen que los homenajes hay que hacerlos en vida. Sin saberlo, es lo que hicimos hace pocos días con Dereck Foster, quien nos dejó este lunes 23 de junio cuando nadie lo esperaba.
Como lo dijimos hace algunas semanas, tuvimos la fortuna de que por afinidad “ideológica”, nos invitaran muchísimas veces en forma conjunta. Recuerdo muchas de sus ironías, los comentarios que no daban tregua si es que las cosas no estaban bien hechas. Era quien decía que el restaurateur no debía cobrar el café (mucho menos el servicio de mesa). Y también el que no escatimaba elogios cuando alguien, según sus puntos de vista, así lo merecía.
La racha es terrible, en pocos meses se fueron Fernando Vidal Buzzi y Miguel Brascó, ahora Dereck Foster. Escribimos estas líneas con el libro El Gaucho Gourmet en la mano. Una consulta permanente que Dereck, como todas sus notas periodísticas, nos deja como legado. Y nos queda el recuerdo de la última charla telefónica, breve pero emotiva. Durante el almuerzo en Oviedo, Ricardo Santos dijo que era el primero de los homenajes que Dereck iba a recibir por su trayectoria. Lamentablemente no pudo ser, fue el primero y el que recordaremos con esa magnífica foto de Carlos Fadigatti que retrató el momento con los amigos que el propio Foster eligió.
Su amigo Harry está muy triste y nosotros también.