En una esquina de Palermo, una casa de barrio conserva algo más que historia: guarda el espíritu de Reliquia, el restaurante creado por el chef Branko Vaccaro y la sommelier Julia Bottaro. Desde su apertura, el proyecto se propuso algo inusual: que la cocina no grite, sino que dialogue, y que el servicio conserve la calidez de lo familiar.
Branko Vaccaro define al espacio como "muy acogedor, muy chiquito, atendido por sus dueños". Su hermano, que cumple el doble rol de bartender y camarero, completa la escena cotidiana de un restaurante que se sostiene en el trato cercano y la naturalidad del servicio.
El nombre, pensado con calma, remite a lo atemporal. "La reliquia de cada familia es la cocina de cada familia", dice el chef sintetizando "la idea de algo preservado, valioso, que se transmite sin perder su esencia".
Desde el inicio, el proyecto se diseñó con una premisa estética clara: una casa de esquina con ventanas enmarcadas, luz cálida y una atmósfera íntima. La cocina se abre hacia el salón, borrando límites y fomentando el diálogo entre quienes cocinan y quienes disfrutan del momento.
En sala, Bottaro busca generar cercanía y confianza, con una carta de vinos elegida con criterio personal. Cada etiqueta responde a una historia o vínculo con pequeños productores, priorizando la coherencia entre cocina y vino antes que el maridaje formal.
Aun con pocos cubiertos, Reliquia se distingue porque es una propuesta donde la calidad y el precio encuentran un "equilibrio genuino".
Vaccaro suele insistir en que su cocina busca romper con la idea de una gastronomía porteña, definida solo por la carne o la pizza. "Hay mucho producto esperando ser rescatado", dice, convencido de que el verdadero desafío es encontrarlo y trabajarlo con respeto.
Ejemplos de entradas: tartare de bife, agua de tomate, frutillas, albahaca y chía; paté de ave, chutney de arándanos, moras, pickles y galletas marineras; caballa encurtida, ensalada de chauchas quemadas y rabanitos en pickle.
Y de principales: ñoquis con setas de cardo a la parrilla, duxelle, berro y avellanas; pesca del día con puré de brócoli, arvejas, beurre blanc, almendras y menta; magret de pato grillado, puré de remolacha y maní, arándanos.
Para terminar, éstos son algunos de los postres: sorbet de frutilla, merengue de hibiscus, mousse de yogur y ensalada de kiwi; alfajor helado de café y cacao, nueces caramelizadas y toffee; plato de quesos, conservas en almíbar y nueces pecan fritas.
Reliquia no necesita hablar de sí misma: "prefiere que lo haga el tiempo, con la solidez de su propuesta, el tono reservado de su ambiente y la convicción tranquila de quienes la sostienen".
Para dar inicio al ciclo de "Encuentros 2026", pensado muy especialmente para compartir los productos de la bodega, el miércoles 15 de abril a las 20:30 habrá un menú de pasos en Treintasillas, creado por el chef Ezequiel Gallardo.
Del 7 al 12 de abril, el restaurante del chef Leonardo Fumarola propone un homenaje a uno de los platos más icónicos de Italia, con una versión fiel a la tradición de la receta originaria de la región de Lacio.