El restaurante ubicado en las alturas de Alcorta Mall extendió su horario nocturno, para ofrecer también cenas en sus espacios cubierto, semicubierto y patio al aire libre. El menú diseñado por el chef Camote Langer, está compuesto por tapas (platillos según la carta), a partir de las 19 todos los días.
Arriba Rooftop - Jerónimo Salguero 3172 Palermo - Teléfono: 6614-2833. Abierto todos los días de 9.00 a 2.00 AM. Principales tarjetas. @arriba.rooftop
Este año abrió en la espectacular terraza de Alcorta Mall (ex Paseo Alcorta), el Restaurante Arriba Rooftop, nuevo emprendimiento de BLA Food Group, dueños además de Invernadero (Biblioteca Nacional) y Spritzza (Palermo).
El restaurante, ubicado en el tercer nivel del shopping, cuenta con una barra circular, en tanto que hay tres espacios diferenciados: cubierto, semicubierto y patio al aire libre, ideales para el clima templado de los próximos meses.
En esta visita encontramos novedades en la carta, respecto de lo se ofrecía al momento de la apertura. Actualmente la propuesta está armada por el chef Camote Langer, que consta de platillos (como dice la carta), que no son otra cosa que tapas o pequeñas raciones.
Aunque alguna de las opciones puede ser más exuberante como es el caso del vacío braseado con su jugo y puré de papas.
Lo que se recomienda es pedir cuatro o cinco platillos entre fríos y calientes en el caso de que sean dos personas, en el orden que se prefiera. Para ello, resulta conveniente consultar los diferentes tamaños.
En este caso, para comenzar pedimos el tiradito de trucha y el tataki de bife con salsa ponzu. La coliflor asada con hummus de maní, resultó un buen complemento para acompañar al vacío que ya mencionamos, que se deshacía debido a la cocción prolongada.
Otra de las tapas, que se pidió como prepostre es el Patazonzola (el excelente queso azul que elabora Mauricio Coully en Cipolletti), que sirven con membrillos en almíbar de especias.
Y un postre para el final: sorbet de frambuesa con crema de mango y frutilla (que se aclara que es apto para veganos).
Vale recordar que, tal como ocurrió en dos visitas anteriores, la coctelería es un punto fuerte de la casa. Hay tragos muy creativos, que conviven con los más clásicos. Probamos el "Vegetal", de destilado de pera, pera clarificada, sidra y apio.
Y aparte está muy bien diseñada la carta de vinos, donde encontramos etiquetas poco frecuentes y a precios realmente razonables. Están presentes las bodegas más conocidas del mercado, así como opciones menos conocidas.
Para otras visitas quedaron pendientes otros platillos tentadores: pulpo a la chapa con puré de arvejas; langostinos con espuma de ajo blanco; mollejas con ensalada al estilo asiático; alitas coreanas; burrata con escabeche de alcauciles, frutos secos y focaccia; croquetas de trucha y mermelada de jalapeños; morcilla a la plancha con huevo, entre otros.
El estilo del lugar tiende a captar a un público amante de la música fuerte a medida que avanza la noche, algo que se ha tornado común en la gastronomía porteña. Al igual que la iluminación tenue, en este caso acorde a una salida en pareja.
Para los mediodías, hay un menú de siete entradas, tres ensaladas, ocho principales y 5 postres. Opciones más simples que pueden degustarse junto a la pastelería y opíparos desayunos desde las 9 de la mañana.
Las noches de Arriba prometen ponerse divertidas con esta propuesta informal, a tono con lo que se está viendo últimamente en la gastronomía en la que se eliminan entradas y principales, para ofrecer pequeñas raciones para compartir. Lo que conlleva un gran atractivo por la posibilidad que se ofrece para disfrutar de más platos y compartirlos con tu acompañante. Interesante experiencia dentro de un shopping.
Casi dos años más tarde, volvimos a Somos Asado. No es una parrilla tradicional ni lo quiere ser: sí un restaurante de carnes con las propias interpretaciones de Gustavo Portela. Por otra parte, la estructura edilicia permitió armar distintos espacios dentro de lo que fuera en su momento una fábrica de camisas del abuelo de Verónica Krichmar, maître del restaurante y esposa del chef.
Cuando la sofisticación gastronómica decide ignorar los protocolos: así nace esta propuesta de "cocina de barrio" y descontracturada de club, destinada a despertar el costado más inquieto de Las Cañitas.
Si existe un personaje histórico identificado por ser un sibarita hecho y derecho, ese mismo es Sir Winston Churchill. Más allá de tratarse de un británico, algo que a los argentinos suele caernos mal, la figura de este personaje con enorme gravitación en la historia del Siglo XX, nos cae simpático por ser un amante casi obsesivo de la comida y la bebida. De ahí que ir a Winston Bar, ya se su pub de la planta baja, como al living ubicado escaleras arriba, resulta no solo un homenaje a esta figura emblemática durante la Segunda Guerra Mundial, sino también un regocijo a nuestros sentidos de la mano del chef Jonás Alba. En esta nota doble, uno se refiere a la experiencia que comenzó el año pasado y la otra a la visión más joven y descontracturada, menos flemática, de Carla.