Nostalgia nos daba este lugar donde hasta hace poco más de dos años funcionó Tarquino. Ahora, con nombre de oveja ("pecora" en italiano), nos encontramos con un restaurante de carnes y la esencia jujeña de su chef, Daniel Hansen. Bienvenida su recuperación.
La Pecora Nera Grill - Rodríguez Peña 1967 - Teléfono: 6091-2160. Abierto todos los días mediodía y noche. Principales tarjetas.
Tipo de Cocina: Parrilla
Barrio: Recoleta
Precio: $$$$
Tarquino era un toro famoso, el primer ejemplar Shorthorn que llegó al país desde Inglaterra. "La Pecora Nera" es la oveja negra de la familia. Por ende, rebelde en su rebaño, terminó por apoderarse del territorio bovino.
Para que se entienda, el local -totalmente renovado por las propias manos del chef, que también es artesano, es el mismo en el que funcionaba Tarquino. Y La Pecora Nera es el restaurante italiano que Daniel Hansen lleva adelante desde hace seis años en el mismo barrio.
Al ingresar al edificio donde también se encuentra el Hotel Hub Porteño, uno observa que a la derecha aparece la barra, mucho más amplia que la que antes estaba en la antesala del restaurante. Daniel aclara que él mismo la construyó con sus manos. El trago de la casa es La Pecora Spritz, con Aperol y jarabe de cítricos.
Luego, el salón ocupa ahora un espacio que antes era una sala de espera y la barra en cuestión. Por lo que se ha agrandado la cantidad de cubiertos hasta 62. La magia del lugar en el cual uno come sigue siendo la misma, sobre todo a la hora de la cena.
Al mediodía, de lunes a viernes, la casa ofrece un menú por $ 520 (precio de octubre) que incluye entrada, principal con guarnición, postre más copa de vino Nicasia o bebida sin alcohol.
La bienvenida es el pan de campo de masa madre con manteca y sal marina. Pero dado el origen jujeño del chef, resulta ineludible pedir las empanadas de carne y de queso, así como el pastel norteño de choclo que sale como guarnición.
También hay provoleta en dos versiones; burrata con olivas verdes, negras y jamón crudo; chorizo criollo cerdo; morcilla criolla; mollejas grilladas, y pulpo español confitado.
Lo mejor viene del grill: lomo; ojo de bife de 400 ó 600 gramos; bife de chorizo también de ambos tamaños; bife de cuadril; entraña; picaña de 900 gramos; colita de cuadril, y costilla de 5. Todos salen en el punto pedido. Para acompañar, mejor las papas jujeñas y la papa rellena de queso, panceta y hongos. Además hay verduras grilladas, y medio zapallo horneado con queso gratinado.
Otras opciones de principales son los brochettes de lomo; pechuga de pollo con limón y romero; salmón grillado, y un plato de la otra Pecora: ravioles de espinaca con tomate fresco y albahaca.
Postres clásicos, como flan casero o de dulce de leche; panqueques; tiramisú, o bien los helados de la casa, muy buenos.
Los precios de La Pecora Nera Grill hacen que la propuesta sea de elevada relación precio calidad. Y la carta de vinos, acompaña de igual forma en cuanto a variedad y valor.
Bienvenido sea que se haya recuperado este espacio, del que guardamos grandes recuerdos y que ahora lo recuperamos con una propuesta diferente, en la misma línea de lo que viene ocurriendo en Buenos Aires: la carne bovina como protagonista y la parrilla como elemento insustituible.
Mutsuhito es un speakeasy que lleva como nombre el apodo que tenía el Emperador Meiji, y que solo lo conocían sus más íntimos. Está ubicado, precisamente, en la planta alta del brasero japonés Emperador Meiji y consiste en un omakase de 17 pasos, que tiene como otro sello distintivo que nos tocó en suerte una itamae mujer, algo poco habitual en estos casos.
Justo enfrente de Mondongo y Coliflor, hay un edificio histórico en cuyo local de la planta baja vendían productos apícolas. Cuatro emprendedores gastronómicos tomaron el desafío de restaurar las instalaciones para abrir un restaurante de pizzas, pastas y miel (haciendo honor a los orígenes del lugar), más la tradición porteña del moscato. Casa Bellucci apuesta a los productos de calidad y el know how de sus socios, uno de ellos maestro pizzero, otro un cocinero reconocido de vasta trayectoria y dos amantes de la buena mesa devenidos en restaurateurs.
El chef Miguel Ángel Sosa, se ha hecho un experto en la restauración de clubes sociales y deportivos. Lo conocimos hace ya una década en La Casona del Retiro (un club de rugby y otras actividades), en Hurlingham. Y cómo experto asador que es, su segundo emprendimiento es 1980 Parrilla de Culto, también el oeste del Conurbano. Más tarde, abrió con un suceso notable La Casona de Belgrano, que funciona dentro del Club Belgrano. Hoy nos ocuparemos de ambos restaurantes de la Zona Oeste.