Los últimos etruscos

La Utopía Biodinámica

Sábado, 25 de noviembre de 2017

"Resistenza Naturale" es una película de Jonathan Nossiter, posterior a su polémica "Mondovino". Fue estrenada en 2014 pero recién llega a nuestro país gracias a una gestión de la Bodega Chakana. Más allá de que se la presenta como un film sobre "Biodinamia", solo muestra la parte científica de esta práctica que pierde credibilidad cuando se transforma en esoterismo.

No me gusta escribir en primera persona, pero en este caso el tema es muy sensible para mí, como periodista agropecuario devenido en gastronómico. Al que quisieron "venderle" muchas veces la biodinamia como la agricultura del futuro, algo desde ya inconsistente porque es imposible darle de comer a la población del planeta produciendo con estos métodos alejados de la realidad y de la tecnología, basados en el esoterismo y el folclore (aunque sus seguidores hablen de métodos homeopáticos).

Agradezco a la Bodega Chakana por hacer posible que la película de Nossiter llegara a Buenos Aires. Aun cuando soy un convencido de que estos vinos me gustan  más allá de que sean biodinámicos. Ningún vino es mejor ni peor por la forma de cultivar la tierra. La uva no es una lechuga ni un tomate.

Rogelio Rabino, enólogo de la Bodega Kaikén, señala que no conoce a nadie "que pueda determinar a ciegas, por degustación, un vino orgánico de uno que no lo es". Y que "la parte más importante de lo orgánico no es el contenido de sulfites, sino la práctica sustentable en el viñedo".

Y esa práctica sustentable, por cierto, tiene que ver con elementos científicos, que no son no los cuernos de vaca ni los signos del zodíaco, ni las piedras preciosas de las minas de Wanda, algunas de las prácticas de la agricultura biodinámica más polémicas y discutidas.

Son estos aspectos esotéricos (tal como se lo presentamos al director de "Resistenza Naturale" en el debate que siguió a la exhibición de la película), los que no aparecen en pantalla. Es como que Nossiter evitó incorporar estos elementos que, a cualquier persona que analiza las cosas desde lo empírico, le resultan inaceptables.

Para un agnóstico como el que esto escribe, la película de marras no le despertó tanto entusiasmo como su antecesora, "Mondovino", con la cual vale la pena aclararlo, compartimos casi todo lo que allí se expone.

El colega Diego Bigongiari definió a "Resistenza Naturale" como puro sentimentalismo. Y es una buena definición. Para mí, se trata de una utopía irrealizable de los "últimos etruscos", que pretenden seguir cultivando la tierra como cuando esta civilización habitaba la Toscana varios siglos antes de Cristo.

Discutir esta cuestión del esoterismo incorporado a la Agricultura Biodinámica, a la que sus seguidores consideran más importante que el sustento científico, no significa que uno esté a favor de la destrucción de los recursos ni mucho menos.

Solo que esta práctica elitista solo ha encontrado campo fértil en la viticultura, gracias a ese manto de superficialidad y frivolidad que ha ingresado en la actividad desde que los sommeliers se consideraron protagonistas y los enólogos rockeros más preocupados en la formas que en el fondo.

Es curioso, pero Nossiter vino al país a participar del 7º Encuentro Sudamericano de Viticultura Biodinámica "Una Agricultura para el Futuro", organizado por la Fundación Demeter (certificadora) y la Bodega Chakana. Hablar de "agricultura del futuro", es pensar en la biotecnología y no en una forma de producir bohemia, sentimental y de baja escala. Solo para gente de pagar un plus porque se produce orgánicamente, en el mejor de los casos, algo que no todos pueden pagar.

En una parte de la película, el viticultor exhibe la diferencia entre el suelo de su viñedo y otro pegado de un vecino, a no más de un metro y medio de distancia. Como se aprecia en la foto, el hummus recuperado le otorga un color mucho más oscuro a la tierra que el productor sostiene en su mano izquierda.

Pero no se observan los cuernos de vaca. Y algo más: cuando dice que el vecino aplica toneladas de agroquímicos, es imposible que éstos no "invadan" el viñedo aledaño. De manera que más allá de que un suelo sea diferente al otro, ninguna certificadora podría firmar que la finca del lado derecho de la pantalla es biodinámica.

Las incongruencias de la película no provienen del director, precisamente, sino de la propia base de sustento de la biodinamia, una utopía agrícola difícil de sostener en el tiempo por ser impracticable.

Por otra parte, le pregunté a Nossiter sobre cómo eligió a los viticultores que aparecen dando testimonio. Y nos respondió que "son todos amigos". El director, vale decir, nació en los Estados Unidos, tiene ciudadanía brasileña y vive en Italia. Sus dificultades para expresarse en castellano, le sirvieron para no responder en algunos casos lo que le preguntaron. Fue lo que ocurrió cuando le comenté que a mi juicio, la película trataba sobre Agricultura Orgánica y no Biodinámica, y respondió que no entendía cuál era la diferencia. Muy simple: una es científica, y la otra esotérica.

Los viticultores italianos son Giovanna Tiezzi y Stefano Borsa, que habitan un viejo monasterio del Siglo XI convertido en bodega en la Toscana, que "encuentran una forma de cultivar granos, frutas y hacer vino que crea un vínculo con su antigua herencia etrusca"; Corrado Dottori y Valerio Bochi, quienes "se escaparon de la ciudad industrial de Milán a la granja de su abuelo en Le Marche para trabajar por una expresión rural de justicia social"; la exbibliotecaria Elena Pantaleoni que trabaja en los viñedos de su padre en Reggio Emilia y se esfuerza por hacer de su finca una realidad utópica", y, por último, Stefano Bellotti, a quien Nossiter considera el Pier Paolo Pasolini de la agricultura italiana, "un poeta agricultor radical, rompe las reglas en su granja vanguardista en el Piamonte".

Nossiter engarza en el film antiguas vistas de archivo sobre el cine italiano, algunos voluminosos pechos femeninos desnudos que parecen fuera de contexto, y duras imágenes de las aberrantes prácticas del nazismo y el fascismo. Si pretendió con esto calificar de nazis a quienes hacen agricultura convencional, habría que mandarlo a estudiar historia de la Segunda Guerra Mundial.

"Resistencia Natural", hablada en su original italiano, es un panfleto que muestra solo una parte de las prácticas biodinámicas. Omite aquellas cuestiones que llevan al descreimiento. Sus protagonistas parecen ser los etruscos del Siglo XXI que cultivan la tierra como hace más de 20 centurias atrás.

Y que encima se quejan de que los ministros agrícolas de la Unión Europea, llevarán a que dentro de algunos años solo el 2% de la población del Viejo Continente vivirá en el campo. Eso sí, tal como se lo hicimos notar al director, nada dicen de los subsidios que otorgan a sus agricultores para que ocupen los espacios rurales sin que tengan necesidad de producir, lo cual le ha provocado un gran daño a los países en desarrollo, como la Argentina.

Mucho sentimentalismo y poco de realidad. De todas maneras, es la primera vez que una bodega auspicia la exhibición de una película. Y es muy bueno lo que hizo Chakana porque da pie al debate. Y evita que haya sommeliers y periodistas que repitan las incongruencias de un bodeguero que dijo que "desde que hace agricultura biodinámica, en su finca no cae más granizo ni existen heladas". Precisamente en San Rafael, la capital nacional del granizo.

En lo personal, la imagen que me deja Jonahan Nossiter tras la exhibición de Resistencia Natural, no es la misma de Mondovino. Quizás alguna vez haya que pedirles disculpas a Michel Rolland y Robert Mondavi, no porque nos gusten los vinos "fotocopia" que hacen, sino porque tal vez Nossiter muestra solo lo que le conviene a sus intereses. Y eso no es honesto, por más que él mismo diga que es un cineasta y no un periodista, claro que se olvidó decir que es un director de documentales. Lo que tiene algo de periodismo.

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