Los restaurantes de hoteles tienen muchas ventajas, dadas las exigencias de cumplimiento de estándares de cada compañía. Eso redunda en beneficio de los clientes, a lo que hay que agregar que se debe perder el miedo a los precios del menú, ya que por lo general suelen resultar accesibles. La Luciérnaga es el restaurante del Marriott Buenos Aires Downtown, con ubicación privilegiada a pasos del Obelisco. El chef Marcelo Kurcera renovó la carta, y por allí pasamos a probar algunos de los platos recién incorporados.
La Luciérnaga - Hotel Marriott Buenos Aires Downtown. Dirección: Carlos Pellegrini 551 Microcentro. Teléfono: 4348-5000. WhatsApp: 11 3617 3321. Horarios: todos los días, de 12:00 a 15:00, y de 20:00 a 00:00. Precio: $$$. IG: @marriottbuenosaires
La Luciérnaga ofrece un amplio salón ubicado en la planta baja del Marriott Buenos Aires Downtown, antes conocido como Hotel Panamericano. Un lugar luminoso (fuimos a almorzar), con buena separación de mesas y un menú que está pensado tanto para huéspedes y turistas en general, como para el público local.
Lejos también del bullicio y la música estridente, el lugar se presta para hablar con tranquilidad, lo que también lo hace receptivo para almuerzos y cenas de trabajo.
La carta del restaurante está agrupadas en entradas; ensaladas; sopas; carnes y pescados; guarniciones; cocina y pastas, y postres. Para comenzar, se probaron las mollejas laqueadas con emulsión de porotos negros y cebolla morada; y los langostinos con puré de coliflor y coco, chutney de mango y lima quemada. Dos buenas elecciones.
Hay también otras opciones como milanesa de coliflor, pesto verde, puré de repollo rojo asado y tuil de arroz; y provoleta con rúcula, nueces, tomates asados, alcaparras, aderezo de limón y mostaza de Dijon.
Las sopas son una buena alternativa para estos días de frío intenso. Hay dos alternativas: de cabutia, coco y jengibre; o la clásica de papa y puerro. Y entre las ensaladas, sin dudas tienta la de gravlax con mix de verdes, huevo poché, garrapiñada de sésamo y aderezo de mostaza.
Como principales, pedimos un jugoso bife de chorizo con un salteado de papines andinos y cebolla con crema de pimientos gratinada, y lingotti (pasta con forma de lingotes rectangulares) y frutos de mar, que estaban en un punto de cocción muy correcto.
Otros platos disponibles son las ribs de cerdo tiernizadas; pata y muslo de pollo laqueado al setilo coreano y cocción sous vide; risotto verde invernal; ojo de bife con tortilla de papas y salsa romesco; pasta corta con salsa de berenjenas, brócoli y tomates secos, y ossobuco en cocción larga y cremoso de polenta blanca, vegetales asados y polvo de hongos.
Para el final, vauquita, ganache de caramelo y esponja de vainilla; panqueque relleno con dulce de leche, amaretto y crema merengada; y para descubrir "Luna Avellanada" y "Pasión Oscura", además de helados artesanales.
Cabe destacar que la carta de vinos está armada exclusivamente con etiquetas de la Bodega Catena Zapata. El servicio resultó amable y atento.
Entre clásicos reinterpretados y combinaciones que siguen el ritmo de las estaciones, Casa Zarautz explora nuevos caminos en su cocina de mar sin perder de vista el producto ni el equilibrio entre creatividad y sabor.
Los hermanos Waisman convierten en "oro" todo lo que tocan. Como empresarios gastronómicos, siguen sumando éxitos en base a relación precio calidad e innovación pura. Parece mentira que, hasta ahora, nadie se había dado cuenta de que no había en Buenos Aires un restaurante dedicado a la cocina del Este del Mediterráneo. Y con Allenby lo han logrado.
La nueva pizzería de Sebastián "Coco" Carreño en Las Cañitas, queda definida por esta frase: "unimos lo mejor de dos mundos, la experiencia de la historia napolitana con sus largas fermentaciones y lo crocante del piso de la pizza a la piedra". La técnica y el producto, junto a la capacitación que el chef realizó en Nápoles, sumado a algunos detalles que se acercan al gusto local, le dan forma a una propuesta sui generis y muy valorable.