Y un día volvimos a la elegante e imponente Torre Mihanovich, donde actualmente funciona el Hotel Casa Lucía Meliá Collection. Su restaurante, "Cantina", se ha transformado en una propuesta de auténtica cocina italiana, desde hace algunas semanas de la mano del reconocido chef Roberto Ottini. Un ambiente acogedor, cómodo y con fotografías alusivas al bel paese, transforman a este lugar en una excelente alternativa gastronómica.
Cantina Restaurante (Hotel Casa Lucía Meliá Collection) - Dirección: Arroyo 841 Buenos Aires. Teléfono: 011 5218 4990. Precio: $$$$. Horarios: todos los días de 12:30 a 15:30, y de 19:00 a 00:00. IG: @casaluciabuenosaires
Entramos para sorprendernos por los cambios y la renovación total de las instalaciones. Hoy allí funcionan Cantina Restaurante y en el lado opuesto Le Club Bacán. También cuentan con una exuberante vinoteca y otros espacios que ampliaron la propuesta inicial.
Hoy Cantina se ha hecho "italiana". Hace algunas semanas asumió como chef Roberto Ottini, nacido en Cremona, la ciudad de los Stradivarius. ¿Será por eso que le gusta que su cocina funcione como un violín afinado?
Lo cierto es que Italia, la palabra "Cantina" no tiene igual significado que entre nosotros, porque allá con ese nombre designan a la bodega, o sea un lugar donde se guardan vinos y alimentos.
Y que también sirve para designar a lo que para nosotros son los establecimientos vitivinícolas (bodegas).
Para la RAE, si bien se reconoce a la palabra por ser el lugar donde se depositan cosas comestibles y bebibles, es más frecuente usar el término como "bar, taberna, tasca".
Con la llegada de "Rorro" Ottini, que hace años fue el primer chef que dirigió la cocina del Harry Cipriani local, en la calle Posadas, las paredes de esta Cantina se vistieron de "fratelli d'Italia o sea personajes famosos, y además ciudades y paisajes italianos.
Nos tocó sentarnos muy cerca de esa icónica imagen de Sofía Loren comiendo spaghetti como se debe, sin cuchara y sin cortar la pasta, seguramente al dente y cayendo de su boca voluptuosa. Qué mejor.
Lo conocemos a Roberto desde hace muchos años; sabemos que lo mejor es pedirle que él mismo sea quien decida la comanda, porque ni siquiera hay que aclararle que no debe faltar su plato emblema (por algo es el maestro del risotto).
Comenzamos la degustación con las fritelle di spinaci (buñuelos de espinaca) con salsa marinara, crocantes y suaves, que contrastaban con la mayor intensidad de las crocchette di Parmigiano e olio al tartufo, pequeñas "bolitas" de sabor profundo.
Otra de las entradas que se probó fue la mozzarella affumicata (ahumada con caponata de la casa), servida como nuestra provoleta aunque más suave debido a la diferente intensidad del queso.
No faltan en la carta la clásica melanzane alla parmigiana; burrata con prosciutto crudo di Parma e mortadela; insalata caprese rústica, y antipasto a la moda italiana, con una selección de charcuterie, verduras y quesos de estilo italiano.
Siguiendo la tradición italiana, luego llegó el turno del risotto y las pastas (lo que en Italia llaman "primi piatti"). El plato emblemático del cuoco que nos tocó fue el que lleva queso gorgonzola, peras caramelizadas y nueces tostadas, con su perfectísimo punto al dente y un sabor incomparable. La otra opción, más clásica, es la versión de Ottini del risotto alla milanese, con hongos, azafrán y caracú.
Por supuesto que el capítulo de pastas es numeroso en variedades. Nos tocaron en suerte los ravioli di ossobuco al Malbec, con manteca y romero. Hay otras opciones de ravioli con ricotta e spinaci, y de agnello (cordero) en su versión "Del Plin". También pappardelle al pesto e gorgonzola; maccheroni alla chitarra con langostinos, calamares, mejillones, pulpo y almejas con salsa marinara; lasagna all' Emiliana; spaghetti alla puttanesca, y rigatoni alla carbonara. No falta nada, lo que hace muy complicada la elección. Esta vez nos salvó el chef.
Como "secondi" probamos la tagliata di manzo, es decir ojo de bife a la plancha con aceite de hierbas aromáticas, balsámico y ajo, acompañada por papines y salsa criolla. En su punto jugoso, como tiene que ser.
También hay ossobuco alla boscaiola (con hongos y polenta), spiedino di pollo alla griglia (brochette de pollo con verduras grilladas); salmone al limone e capperi con polenta).
Observando algunas mesas vecinas, notamos que hay comensales que van específicamente a comer los tentacoli di polpo (pulpo grillado con papas doradas y salsa criolla de lentejas.
Los postres son bien tradicionales: tiramisú; cannoli siciliani, sfogliatella, panna cotta (en una versión de pistachos) que pronto dejará lugar a la clásica.
Acompañar la comida con agua S.Pellegrino y Acqua Panna, a precio muy razonable, y te invitan a elegir de una variadísima carta de vinos nacionales. El servicio resultó atento y cordial, a cargo de personal muy joven.
Cantina es hoy por hoy, un restaurante inevitable para quienes amamos la vera cucina italiana, la que llevamos en nuestras venas.
Muy buen producto, mano maestra y precios lógicos. Bienvenido Roberto Ottini nuevamente al ruedo. Su simpática y didáctica figura de la tele, aquí la podemos disfrutar en vivo y en directo dirigiendo su cocina como si fuera un Stradivarius.
Entre clásicos reinterpretados y combinaciones que siguen el ritmo de las estaciones, Casa Zarautz explora nuevos caminos en su cocina de mar sin perder de vista el producto ni el equilibrio entre creatividad y sabor.
Los hermanos Waisman convierten en "oro" todo lo que tocan. Como empresarios gastronómicos, siguen sumando éxitos en base a relación precio calidad e innovación pura. Parece mentira que, hasta ahora, nadie se había dado cuenta de que no había en Buenos Aires un restaurante dedicado a la cocina del Este del Mediterráneo. Y con Allenby lo han logrado.
La nueva pizzería de Sebastián "Coco" Carreño en Las Cañitas, queda definida por esta frase: "unimos lo mejor de dos mundos, la experiencia de la historia napolitana con sus largas fermentaciones y lo crocante del piso de la pizza a la piedra". La técnica y el producto, junto a la capacitación que el chef realizó en Nápoles, sumado a algunos detalles que se acercan al gusto local, le dan forma a una propuesta sui generis y muy valorable.