Tana es una trattoria abierta en la post pandemia, donde se rinde culto a la cocina mediterránea con particular acento en lo italiano e incluyendo, asimismo, auténtica pizza napoletana. Es obra de dos referentes con vasta trayectoria en la gastronomía, como Gonzalo Sacot y Alejandro Tarditti.
Tana - Dirección: Castañeda 1885 Bajo Belgrano. Teléfono: 011 5358 3348. Precio: $$$. Horarios: todos los días de 08:00 a 00:00. Reservas: meitre.com - Instagram: @tana.restaurant
La manzana es un mini polo gastronómico que, allá lejos y hace tiempo, inauguró Sucre, que cerró sus puertas hace pocos meses y hoy aparece reconvertido en Brava, un restaurante de carnes sui generis.
La construcción de un imponente edificio, que dejó en una "isla" a la histórica Confitería Selquet, ha provocado cambios sustanciales en el área que comprende a la Avenida Figueroa Alcorta y las calles La Pampa, Castañeda y Sucre.
Precisamente, uno de los cuatro restaurantes ubicados sobre Castañeda es Tana, ya con un lustro de trayectoria que tiene como sus fundadores y propietarios a dos referentes con vasta trayectoria en la gastronomía local y en el Uruguay: Gonzalo Sacot y Alejandro Tarditti.
El lugar funciona como pizzería de estilo napoletano, a lo que se agrega una carta de inspiración mediterránea, pero más específicamente italiana. Si nos atenemos a una estricta definición cultural, ubicaríamos a Tana en el estilo de trattoria, es decir algo así como la continuación de la cocina familiar, donde no hay formalidad, se come bien y a un precio razonable. Es un término medio entre la "osteria", donde prevalece el servicio de vinos, y el ristorante que ofrece una cocina elaborada y a precios más elevados.
En Tana no hay extravagancias, todo responde a la ortodoxia de la culinaria mediterránea pero como ya se dijo, mayormente italiana, donde se cuida el producto y se respetan las recetas al modo tradicional. Va de suyo que también se incluyen algunos platos cercanos a nuestras costumbres como por ejemplo las empanadas (de carne cortada a cuchillo o de pescado), ojo de bife con chimichurri, y "suprema a la milanesa" con ensalada Caesar.
También podría decirse lo mismo de alguna licencia hacia el otro lado del Mediterráneo, como el "hummus" de remolacha con rúcula y pan chato al horno de barro, que fue nuestro comienzo de cena. También hay sopa del día, en este caso tocó la de cabutia, aunque hasta un par de días antes servían una de cebollas.
Ambas opciones forman parte del capítulo de raciones, donde asimismo hay bruschetas; croquetas de papa con queso Sbrinz; arancini de prosciutto italiano y mozzarella, además de las ya citadas empanadas.
Ya en las entradas, se probaron los langostinos grillados con papas crocantes y miel de jalapeño. Otras opciones son la berenjena ahumada con granada y avellanas; burrata con rúcula y bresaola; ensalada de peras rojas con queso feta; straciatella con prosciutto italiano y melón, y gravlax de salmón con papas pai y huevo mollet.
Los platos principales incluyen tres pastas; un risotto nero di seppia; la "Plancha del Pescador" (trucha, pesca blanca del día, langostinos, calamaretti, papas doradas); pesca del día con palta grillada, y costillita de cerdo con batatas horneadas.
Las otras dos opciones son las que se probaron. Una de ellas, el pescado (lenguado en este caso) en hojaldre, con tomate, muzzarella y albahaca con crema de limón y ciboulette. Este plato, nos explicaba Gonzalo Sacot es una vieja y exitosa preparación que solían servir en José Ignacio, en el Uruguay.
La otra fue el contundente y sabroso cachete de novillo braseando al vino tinto, que se acompañaba con ñoquis de papa y ricota. El plato se potencia con el sabor de la reducción de la cocción de la carne y romero. Ideal para una noche destemplada y muy fría.
Para el final dulce, elegimos el affogato con helado de vainilla y café espresso. Hay además volcán de chocolate con helado de crema americana; flan de dulce de leche con crema; torta de chocolate y avellanas, peras en almíbar y crema; tiramisú, y crostata de limón con arándanos.
Nos quedará para otra vez probar las pizzas salidas de un horno italiano. Ofrecen una decena de variedades, entre ellas la clásica Margherita; quattro formaggi; fugazzetta; carbonara; mortadella con pistachos, straciatella y pesto; blu con peras y gorgonzola.
El servicio resultó cordial y atento. Una buena sensación es que el salón estaba colmado, pese a la noche fría y ventosa. Mejores tiempos vendrán en la primavera para aprovechar el espacio al aire libre del fondo.
Avío, entre gente de campo es la provisión que se lleva al "refugio" para alimentarse durante el tiempo que se tarda en volver al pueblo. Hay palabras que sobreviven al paso del tiempo, porque guardan una historia. "Avío" era la forma en que Lina, la abuela de Raúl -uno de los socios- nacida en la campiña paraguaya, llamaba a la vianda que le preparaba cada mañana para que su nieto llevara a la escuela. En homenaje y recuerdo a ella, el restaurante de Palermo lleva ese nombre. Se trata de una cocina ecléctica, en la que el chef Federico Prieu fue recogiendo experiencias durante los seis años en los que trabajó en el Cirque du Soleil.
Muchas veces se confunde la palabra italiana "Bottega" con "Bodega" (el lugar donde se elaboran vinos), pero lo correcto es que se trata de un pequeño comercio a la calle de venta al público, y su adyacente lugar de elaboración o "taller". Es, en definitiva, el nombre elegido por la cadena NH del Grupo Minor, para identificar a restaurantes como los que está situados en México y Colombia. En Buenos Aires, le tocó en suerte al Hotel Crillón, que ofrece un menú mayormente con raíces italianas y algunas licencias a la gastronomía porteña.
Un restaurante donde lo simple se impone, con una propuesta de muy buena relación precio calidad a cargo del chef Facundo Díaz. Patio #378 te brinda la posibilidad de disfrutar de una comida en pleno centro de la ciudad, dentro de la privacidad de un hotel y con distintas alternativas para toda hora del día.