Con una propuesta gastronómica que acompaña todos los momentos del día, y una ambientación inspirada en los valores del deporte ecuestre, La Dolfina Polo Café abrió sus puertas marcando el inicio de una nueva etapa para una de las marcas que más nos representa en el mundo.
A pasos del MALBA y de algunos de los principales circuitos culturales de la ciudad, abrió sus puertas La Dolfina Polo Café, una nueva propuesta gastronómica que traslada a la ciudad los valores que convirtieron a La Dolfina en la primera marca de polo argentina con proyección internacional.
El proyecto encontró su lugar en el Palacio Alcorta y propone una experiencia pensada para disfrutar desde el desayuno hasta la cena, con un lugar especial para la hora del té, concebidos como momentos para quedarse, compartir y bajar el ritmo.
Más que un restaurante, a La Dolfina Polo Café lo definen como un espacio de encuentro donde la gastronomía y el diseño abrevan en el espíritu que caracteriza al mundo del polo.
De esta forma, Julieta Caruso concibió íntegramente la propuesta gastronómica que, luego, ejecuta el chef residente Ramiro Schechtel. La carta acompaña los distintos momentos del día, con una propuesta que recupera sabores profundamente arraigados en la memoria gastronómica de los argentinos.
Por la mañana y durante la hora del té, la panadería artesanal es protagonista con una galleta servida con manteca y dulce de leche, además de cuernitos de grasa, galletas marineras y otras elaboraciones de producción propia.
Para el mediodía y la cena, el servicio comienza con pan de campo acompañada de manteca y sal, antes de dar paso a platos que reinterpretan clásicos de la cocina argentina, como las empanadas fritas de carne desmechada y el pastel de papas.
Y también el "lomito La Dolfina"; la milanesa servida con tres salsas; el ojo de bife cocinado con fondo de carne durante cinco horas; o la ensalada de cereales con vegetales asados.
Para el cierre, la carta propone postres que apelan a la memoria afectiva, entre ellos mousse aireado de chocolate; duraznos en almíbar con helado y salsa de dulce de leche, y arroz con leche.
"Nuestra intención fue construir una cocina sincera, donde el producto sea el protagonista. Tomamos sabores que forman parte de la memoria gastronómica argentina y los llevamos a una expresión contemporánea, respetando siempre su esencia", señala Julieta Caruso, responsable del diseño gastronómico del proyecto.
La experiencia se completa con una ambientación desarrollada por la arquitecta Diana Lisman, que evita las referencias literales al polo para construir identidad desde conceptos como hospitalidad, tradición, espíritu de equipo y confort.
El lugar está organizado en tres sectores: una amplia terraza sobre la Avenida Figueroa Alcorta, un salón principal con barra central, y sectores privados y semiprivados, pensados para reuniones, encuentros sociales y experiencias gastronómicas especiales.
"La Dolfina es una de las marcas de polo más reconocidas del mundo, pero nunca había tenido una expresión gastronómica propia. Esa categoría no existía y fue el Grupo Abridor quien la diseñó desde cero: el concepto, la experiencia y la arquitectura de hospitalidad", señala Peter Díaz Flores.
"Es el primer modelo de una plataforma pensada para crecer en los principales destinos de polo del mundo, y construir una identidad gastronómica con proyección internacional", agregan el fundador y director del Grupo Abridor, junto a Juan Manuel Rozín, socio de la empresa.
Dolfina Polo Café busca convertirse también en un nuevo destino gastronómico de la ciudad. Su ubicación, rodeada de instituciones culturales, educativas y de salud, favorece el encuentro de públicos diversos a lo largo del día.
A futuro, el espacio ampliará su propuesta con una programación nocturna que incluirá experiencias gastronómicas y contenidos especialmente diseñados para ese momento, consolidando una identidad propia también al caer la tarde.
En Palermo, Kanka combina una parrilla especializada en carnes de pastura y piezas maduradas con platos de bodegón, recetas familiares, guarniciones estacionales y vinos de pequeños productores. El restaurante creado por la cocinera tucumana Mariana Hernández y el carnicero Hernán Méndez, funciona durante todo el día en un salón con cocina a la vista y una terraza rodeada de vegetación.
En septiembre, Alo's desembarcará en el barrio porteño de Palermo con un nuevo restaurante que marcará el inicio de otra etapa para el proyecto del chef Alejandro Féraud. Con una propuesta renovada, un espacio más moderno y la misma cocina que lo convirtió en un referente de la gastronomía argentina, ahora desembarca en CABA.
Tiene 29 años, es parte del equipo de cocina de Crizia y fue seleccionado como uno de los 15 jóvenes cocineros de Latinoamérica y el Caribe que competirán en Ciudad de Panamá. Allí presentará su plato "La herencia y el mar argentino", ante un jurado integrado por cinco referentes de la gastronomía latinoamericana.