Desde hace tiempo, pero ahora con inminente resolución, el Gobierno nacional -a través del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado-, presentó un anteproyecto que establece "la finalización, a partir del 1° de octubre de 2027, de las contribuciones obligatorias con destino al IPCVA". Es decir que el ministro Federico Sturzenegger pretende desregular para ahorrar dinero donde el Estado no pone un solo peso. Irracionalidad pura.
El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), fue creado en diciembre de 2001 a través de la Ley 25.507 sancionada y promulgada por el Congreso de la Nación. Es un ente de derecho público no estatal.
Su financiamiento está sostenido con aportes obligatorios del sector privado (productores y frigoríficos), sin ningún tipo de aporte del Estado. La ley establece que dichas contribuciones son obligatorias y "equivalentes al 0,07% del valor índice de res vacuna en plaza de faena, y de la industria en un 0,003% de dicho valor".
Desconoce el ministro desregulador -absolutamente ignorante de los temas vinculados con el campo-, la enorme tarea que ha realizado el IPCVA en este cuarto de siglo para la promoción de nuestras carnes en el mercado interno y en el externo, sobre todo en China, que se ha convertido en el principal comprador de nuestro alimento emblema.
Gracias a ello, han ingresado a las arcas del Estado millones y millones de dólares por exportaciones a partir de la promoción de la carne argentina, única manera de competir con otros países que son competencia para ingresar a mercados como el chino, donde hay que competir no solo con precio y calidad, sino también ganándose la confianza de los clientes y asegurando previsibilidad.
Las entidades rechazan cualquier tipo de alteración que se quiera efectuar sobre las actuales condiciones de funcionamiento del Instituto, ya que se pondría en riesgo "la continuidad de su labor técnica e institucional que ha sido clave para consolidar acuerdos comerciales y abrir nuevos mercados internacionales".
También ha sido trascendente la tarea de difusión interna del consumo de carne, que es vital para el desarrollo del ser humano, ya que aporta nutrientes esenciales como proteínas completas que contienen todos los aminoácidos que el cuerpo requiere y que no puede crear por sí mismo. Además, la carne vacuna contiene la vitamina B12, que ayuda a proteger el cerebro, los nervios y la creación de glóbulos rojos.
Una de las actividades significativas que lleva adelante el Instituto en esta materia, es el Concurso "Fans de la Carne Vacuna", que este año calificó trabajos presentados por escuelas de 20 provincias argentinas y cuyos premios fueron otorgados esta semana en la Exposición Ganadera de Palermo.
Es precisamente en este ámbito que el presidente de la SRA, Nicolás Pino, defendió el trabajo del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina,remarcado la importancia de sostener su financiamiento. Dijo al respecto: "participamos dentro del IPCVA en su tarea de abrir mercados al mundo consolidando, al mismo tiempo, el consumo local".
¿Habrá tomado nota el Presidente, quien a su llegada al predio ferial sostuvo un abrazo casi interminable con el dueño de casa? Esperemos que sí. Seguramente desconocería el disparate a punto de cometer por uno de sus ministros más valorados.
Nadie entiende este delirio libertario de pretender ahorrar dinero, donde los gastos corren por parte del sector privado. Tal como ocurre en otros países del mundo con fuerte potencial ganadero, la única manera de potenciar la promoción de la carne vacuna es con aportes obligatorios.
El delirio libertario muchas veces no conoce de lógica ni de racionalidad. Esta vez han logrado que todo un sector, en el que conviven entidades con diferentes ideologías y objetivos, se haya pronunciado de forma unánime contra una medida desreguladora absurda e ilógica.
Cada 2 de agosto desde 1948, se celebra el Día del Trabajador Gastronómico. El origen está dado por la constitución de la Federación Obrera Argentina de la Industria hotelera (FOAIH), entidad que agrupó a los gremios de las ramas hoteleras y gastronómicas constituidas en todo el país.
Con mucha pena y nada de gloria, llegó la nueva premiación de la Guía Michelin Argentina que este año no tuvo gala ni falta que hace. A esta altura, uno se pregunta si vale realmente la pena que nosotros, los contribuyentes de CABA (y de Mendoza), debamos pagar con nuestros impuestos esta guía tan nefasta como los 50 Best Restaurants.