Las gomas pinchadas de la Guía Michelin ArgentinaMartes, 14 de julio de 2026Con mucha pena y nada de gloria, llegó la nueva premiación de la Guía Michelin Argentina que este año no tuvo gala ni falta que hace. A esta altura, uno se pregunta si vale realmente la pena que nosotros, los contribuyentes de CABA (y de Mendoza), debamos pagar con nuestros impuestos esta guía tan nefasta como los 50 Best Restaurants.
Tras concluir el acuerdo firmado por el irresponsable ex Ministro de Turismo de la Nación, Matías Lammens, que les costó a los contribuyentes 600.000 dólares por cada uno de los tres años de la Guía Michelin en Buenos Aires y Mendoza, el gobierno actual -con buen tino- decidió no continuar con esta ridícula versión local de la que se jacta de ser independiente, ecuánime y transparente.
A la luz de los hechos, nada de esto es cierto. Aun así, el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires decidió poner 200.000 dólares, al igual que la provincia de Mendoza, que para la Guía Michelin es la virtual Capital Gastronómica de la Argentina: 9 restaurantes con 1 Estrella, contra 4 de CABA; ridiculez absoluta y flagrante.
Como a la voracidad de la empresa francesa de neumáticos le pareció escaso el aporte de CABA y Mendoza, este año no hubo gala y por ende los figuretti no tuvieron forma de pavonearse ante sus colegas y políticos invitados. Será por eso que ayer, solo se conocieron los reconocimientos cuando la Guía los hizo público en su web.
La verdad es que le damos tan poca pelota al tema, que recién nos enteramos por la tarde de las malas nuevas. Más injusticias, más irracionalidad, más falta de criterio. Una de dos: o los inspectores son locales disfrazados de extranjeros, o los franchutes que nos califican son más ignorantes de lo que presumíamos.
A todo esto, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, decía esto: "Queremos seguir consolidando a la Ciudad como una capital gastronómica global, y valorar la experiencia. Cada recuerdo que alguien se lleva de un restaurante, de un bodegón o de un club, o de alguno de nuestros cafés o bares notables, expresa nuestra identidad gracias al talento de miles de profesionales de un sector que produce y elabora entre 12 y 14 millones de raciones diarias de comida".
Y agrega: "Con más de 7.000 locales y un sector que emplea a más de 75.000 personas, la gastronomía es un motor económico y social clave. Representa un pilar del turismo porteño que se convirtió en uno de los principales motivadores para elegir Buenos Aires como destino: según datos del Observatorio Turístico de la Ciudad, 1 de cada 4 visitantes nacionales y 1 de cada 3 internacionales destacan a la experiencia gastronómica como el principal motivo de viaje a Buenos Aires".
Suena muy lindo; sin embargo, para la Guía Michelin estos números no significan nada, porque para ellos Mendoza es más importante a nivel gastronómico, pese a que los restaurantes pegados a la cordillera ya no facturan como antes y escasean los turistas foráneos que pagaban cubiertos de 200 dólares para arriba sin inmutarse.
Frente a tanta irracionalidad, lo único que nos parece verdaderamente lógico y merecido, son las 2 Estrellas Michelin revalidadas por Aramburu Restó, que forma parte de la cadena Relais & Chateau.
Hay 13 restaurantes con 1 Estrella, aunque lo sorprendente es que Mendoza tiene 9 y CABA solo 4. La proporción entre ambos destinos no admite discusión, no creemos que en la provincia cuyana existan tantos restaurantes a evaluar, porque la diferencia cuantitativa (y por lo tanto cuantitativa, es abismal).
En la Ciudad de Buenos Aires, mantuvieron su estrella Don Julio, Trescha y Crizia, y ahora se sumó Han, un extraño fine dining coreano al que aún no hemos ido a comer pero del que tenemos muy buenas referencias.
En Mendoza, se agregaron tres nuevos restaurantes con 1 Estrella: Centauro, Cal y La VidA. Este último, ubicado dentro de la Bodega Susana Balbo, fue sede de la gala del año pasado. Contaban aquella vez las malas lenguas, que la dueña de casa se enojó muchísimo al no ser reconocido su restaurante. Ahora la compensaron.
En materia de "Recomendados", se adjudicaron 7 lugares en CABA y 6 en Mendoza, sumando 64 en total. Entre nosotros los nuevos son Casa Veltri, Casa Palanti, José El Carnicero, Ness, Nika Club Omakase, Presencia y el hasta ahora ignoto Kobito, que si no estamos errados está en Acasusso.
De manera que, si cruzaron la "frontera" de la General Paz, no entendemos que no figuren Alo's o L'Atelier, solo por nombrar dos excelentes restaurantes del Conurbano. Y Bravado, aunque en este caso aún no llega a tener el tiempo necesario para ser evaluado.
Y también se sumaron dos nuevos a la categoría Big Gourmand, que premia la relación precio calidad. Lo curioso es que, ambos no tienen tanto tiempo de abiertos como para justificar un ingreso tan rápido a la lista. Se trata de Chuchú, situado en el Museo Ferroviario en Retiro a cargo del chef Facundo Keleman (ya reconocido por Mengano), y Garabato, de Clara Corso y Lucas Canga.
Lo peor de todo es la injusticia, que vuelve a aparecer en letras de molde. Sigue sin aparecer La Brigada, por ejemplo. ¿Por qué no darles una Estrella a Roux, Mercado de Liniers u Osaka?
Lo más absurdo este año es que no aparezca El Mercado, el restaurante dirigido por el chef Emiliano Yulita del Faena Hotel Buenos Aires, que se caracteriza por colocar en un escalón de excelencia en los tres aspectos de la gastronomía: cocina, ambiente y servicio.
Por último, no entendemos a los que se vanaglorian por haber sido reconocidos, aún aquellos que figuran en categorías inferiores a sus verdaderos méritos. Hoy por hoy, estar en la Guía Michelin Argentina te quita más de lo que te da.
Nos quedamos con los restaurateurs y chefs que dicen que trabajan para agasajar a sus clientes, y no para ganar una Estrella. Es que los neumáticos de Michelin están pinchados y lejos de la "revolución" que prometió Lammens. La realidad es que estamos varados en medio de la ruta, perdidos y sin rumbo. Y encima nos meten la mano en el bolsillo.
Con mucha pena y nada de gloria, llegó la nueva premiación de la Guía Michelin Argentina que este año no tuvo gala ni falta que hace. A esta altura, uno se pregunta si vale realmente la pena que nosotros, los contribuyentes de CABA (y de Mendoza), debamos pagar con nuestros impuestos esta guía tan nefasta como los 50 Best Restaurants.
Tras concluir el acuerdo firmado por el irresponsable ex Ministro de Turismo de la Nación, Matías Lammens, que les costó a los contribuyentes 600.000 dólares por cada uno de los tres años de la Guía Michelin en Buenos Aires y Mendoza, el gobierno actual -con buen tino- decidió no continuar con esta ridícula versión local de la que se jacta de ser independiente, ecuánime y transparente.
A la luz de los hechos, nada de esto es cierto. Aun así, el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires decidió poner 200.000 dólares, al igual que la provincia de Mendoza, que para la Guía Michelin es la virtual Capital Gastronómica de la Argentina: 9 restaurantes con 1 Estrella, contra 4 de CABA; ridiculez absoluta y flagrante.
Como a la voracidad de la empresa francesa de neumáticos le pareció escaso el aporte de CABA y Mendoza, este año no hubo gala y por ende los figuretti no tuvieron forma de pavonearse ante sus colegas y políticos invitados. Será por eso que ayer, solo se conocieron los reconocimientos cuando la Guía los hizo público en su web.
La verdad es que le damos tan poca pelota al tema, que recién nos enteramos por la tarde de las malas nuevas. Más injusticias, más irracionalidad, más falta de criterio. Una de dos: o los inspectores son locales disfrazados de extranjeros, o los franchutes que nos califican son más ignorantes de lo que presumíamos.
A todo esto, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, decía esto: "Queremos seguir consolidando a la Ciudad como una capital gastronómica global, y valorar la experiencia. Cada recuerdo que alguien se lleva de un restaurante, de un bodegón o de un club, o de alguno de nuestros cafés o bares notables, expresa nuestra identidad gracias al talento de miles de profesionales de un sector que produce y elabora entre 12 y 14 millones de raciones diarias de comida".
Y agrega: "Con más de 7.000 locales y un sector que emplea a más de 75.000 personas, la gastronomía es un motor económico y social clave. Representa un pilar del turismo porteño que se convirtió en uno de los principales motivadores para elegir Buenos Aires como destino: según datos del Observatorio Turístico de la Ciudad, 1 de cada 4 visitantes nacionales y 1 de cada 3 internacionales destacan a la experiencia gastronómica como el principal motivo de viaje a Buenos Aires".
Suena muy lindo; sin embargo, para la Guía Michelin estos números no significan nada, porque para ellos Mendoza es más importante a nivel gastronómico, pese a que los restaurantes pegados a la cordillera ya no facturan como antes y escasean los turistas foráneos que pagaban cubiertos de 200 dólares para arriba sin inmutarse.
Frente a tanta irracionalidad, lo único que nos parece verdaderamente lógico y merecido, son las 2 Estrellas Michelin revalidadas por Aramburu Restó, que forma parte de la cadena Relais & Chateau.
Hay 13 restaurantes con 1 Estrella, aunque lo sorprendente es que Mendoza tiene 9 y CABA solo 4. La proporción entre ambos destinos no admite discusión, no creemos que en la provincia cuyana existan tantos restaurantes a evaluar, porque la diferencia cuantitativa (y por lo tanto cuantitativa, es abismal).
En la Ciudad de Buenos Aires, mantuvieron su estrella Don Julio, Trescha y Crizia, y ahora se sumó Han, un extraño fine dining coreano al que aún no hemos ido a comer pero del que tenemos muy buenas referencias.
En Mendoza, se agregaron tres nuevos restaurantes con 1 Estrella: Centauro, Cal y La VidA. Este último, ubicado dentro de la Bodega Susana Balbo, fue sede de la gala del año pasado. Contaban aquella vez las malas lenguas, que la dueña de casa se enojó muchísimo al no ser reconocido su restaurante. Ahora la compensaron.
En materia de "Recomendados", se adjudicaron 7 lugares en CABA y 6 en Mendoza, sumando 64 en total. Entre nosotros los nuevos son Casa Veltri, Casa Palanti, José El Carnicero, Ness, Nika Club Omakase, Presencia y el hasta ahora ignoto Kobito, que si no estamos errados está en Acasusso.
De manera que, si cruzaron la "frontera" de la General Paz, no entendemos que no figuren Alo's o L'Atelier, solo por nombrar dos excelentes restaurantes del Conurbano. Y Bravado, aunque en este caso aún no llega a tener el tiempo necesario para ser evaluado.
Y también se sumaron dos nuevos a la categoría Big Gourmand, que premia la relación precio calidad. Lo curioso es que, ambos no tienen tanto tiempo de abiertos como para justificar un ingreso tan rápido a la lista. Se trata de Chuchú, situado en el Museo Ferroviario en Retiro a cargo del chef Facundo Keleman (ya reconocido por Mengano), y Garabato, de Clara Corso y Lucas Canga.
Lo peor de todo es la injusticia, que vuelve a aparecer en letras de molde. Sigue sin aparecer La Brigada, por ejemplo. ¿Por qué no darles una Estrella a Roux, Mercado de Liniers u Osaka?
Lo más absurdo este año es que no aparezca El Mercado, el restaurante dirigido por el chef Emiliano Yulita del Faena Hotel Buenos Aires, que se caracteriza por colocar en un escalón de excelencia en los tres aspectos de la gastronomía: cocina, ambiente y servicio.
Por último, no entendemos a los que se vanaglorian por haber sido reconocidos, aún aquellos que figuran en categorías inferiores a sus verdaderos méritos. Hoy por hoy, estar en la Guía Michelin Argentina te quita más de lo que te da.
Nos quedamos con los restaurateurs y chefs que dicen que trabajan para agasajar a sus clientes, y no para ganar una Estrella. Es que los neumáticos de Michelin están pinchados y lejos de la "revolución" que prometió Lammens. La realidad es que estamos varados en medio de la ruta, perdidos y sin rumbo. Y encima nos meten la mano en el bolsillo.


