Ubicado en la planta baja de Casa Zarautz, el nuevo restaurante que dirige el chef Leandro Leyell propone una experiencia exclusivamente de mar en la que el producto es protagonista y está aprovechado al máximo por técnica y creatividad. Este espacio convive con La Terrazza, aunque en este caso dedicado a la carne vacuna.
Zarautz - Dirección: Nicaragua 5577, Palermo Hollywood. Horarios: jueves, viernes y sábados, de 20:00 a 00:00. Instagram: @casa.zarautz
Casa Zarautz funciona en una casa centenaria renovada, en la que hay dos propuestas diferentes. Una es La Terrazza, donde la carne dice presente con algunas ideas novedosas: https://www.fondodeolla.com/nota/20473-relojito-carnivoro/
Y, ahora desde hace un par de semanas, se inauguró el nuevo espacio dedicado a la cocina de mar, esa que Leandro Leyell conoce de pe a pa, por antecedentes y porque es un cocinero que se maneja como pez en el agua cuando se trata de técnica y manejo personal con los frutos de nuestro Atlántico.
En una escena gastronómica donde gran parte de la oferta marina suele vincularse a las cocinas asiáticas o peruanas, Zarautz propone un recorrido apoyado en una amplia variedad de especies y preparaciones que encuentran en el Mar Argentino materia prima e inspiración.
Con capacidad para solo 30 cubiertos, Zarautz maneja una escala pequeña, en un ambiente con luz tenue que invita a disfrutar de la comida sin grandes estridencias. Para comodidad de los comensales, hay sillas tapizadas en terciopelo y mesas de mármol dispuestas con amplitud para adecuada separación entre ellas, lo cual favorece la circulación de los mozos y la conversación (algo cada vez menos frecuente).
En Zarautz, la cocina está a la vista, lo cual es importante porque así los comensales pueden observar cada etapa de la elaboración de los platos. La propuesta gastronómica se organiza a partir de una carta breve, parte de la cual pudimos probar durante la única noche de marcha blanca. Comenzamos con la "Charcutería de Mar", una interesante selección de curados y ahumados elaborados con distintos pescados del día. Y también boquerones marplatenses.
Un must de la casa es, din dudas, la "Velouté de Cangrejo", una sopa acompañada por pinzas de cangrejo y croutones de zanahoria al rescoldo, fineza y elegancia en el plato. Y, fiel al estilo del chef, sobresale "Nuestra Tortilla y Gambas", babé y terminada con una nage de crustáceos y gambas al hierro.
Los platos principales hacen difícil la elección, algo que no resultó problemático porque en una marcha blanca el que decide es el chef. Probamos el pulpo "Fondo del Mar", y el lenguado en masa philo; pero también nos tentaban la "Merluza Negra & Manteca Negra" y el "Socarrat de Pulpo", al igual que el bife de tiburón al limón, y los agnolotti de hinojo y cabra.
Una parte significativa de la propuesta ha sido la elección de la vajilla, que está a tono con la audacia y la creatividad del menú.
Los postres se salen por cierto de los cánones habituales y así, por ejemplo, el chef sorprende con el flan "El Bristol", servido en una masa de hojaldre; la "Granita de Frambuesas & Kirsch"; la "Geometría de Chocolates" y los "Cítricos en Contraste" con la naranja como protagonista.
Hay una muy buena selección de vinos, en la que hay que prestar atención sobre todo a los blancos, rosados y tintos ligeros.
Arriba tenés el campo y la carne, abajo el mar y los pescados y mariscos. Todo en un edificio antiguo restaurado y puesto en valor. Zarautz es doble propósito y está bueno alternar entre el campo y el mar, que son recursos notables con que cuenta la Argentina.
Un imponente dragón de más de 20 metros de largo, que se extiende por todo el interior del salón, construido en símil piedra, nos da la bienvenida al más imponente de los Fabric, el Dragón Blanco situado frente a "Tierra Santa". Ingresando hacia la derecha está Tigre Morado, del otro lado el río color de león. Donde el Dragón, el Tigre y el León se unen.
Lejos de los moldes de la alta cocina tradicional, Ness opera en Núñez como un ecosistema integral y maduro. Una propuesta donde la sofisticación técnica, la sincronización milimétrica de su equipo y el diseño basado en el aprovechamiento absoluto, le dan vida a un tipo de restaurante inédito en la escena local, donde la hospitalidad se impone por sobre todo protocolo.
Sin dudas que Aldo Graziani es un personaje sui generis en el mundo de la sommellerie, donde fue uno de los pioneros desde que la profesión se instaló en la restauración, las vinotecas y también en el periodismo. Lo que lo ha hecho diferente, es que no se contentó con ser solo un sommelier de servicio. Creador de múltiples emprendimientos, ahora abrió Aldo's Brasserie Argentina, en el Bajo Porteño, lo que marca la vuelta al barrio en el que comenzó su trayectoria como restaurador.