Pareciera ser que el tiempo no ha pasado porque esta nota, lejos de perder actualidad, continúa vigente sin que nada se hiciera al respecto desde ninguno de los sectores involucrados.
Es por eso que recibimos con beneplácito un artículo de opinión firmado por Dolores Lavaque, comunicadora y docente que, como nosotros, viene trabajando en este sentido en su ámbito particular. El título de sus clases es casi el mismo que el que nosotros expresamos hace casi seis años: "La nueva comunicación del vino".
Sin dudas que los caminos son diferentes en uno y otro caso, seguramente porque una visión es desde la prensa y la otra desde la actividad docente y formadora de sommeliers. No obstante, ambos suscribimos la necesidad de hacer algo ya mismo, de manera urgente e imprescindible.
El artículo de marras se titula: "Más sommeliers que restaurantes: eso no es un problema, es una oportunidad enorme". Dice al respecto que "el mapa profesional de la sommellerie, atraviesa una transformación que redefine las habilidades que hoy demanda la industria del vino".
Y agrega que "frente a un mercado donde los restaurantes de alta gama representan solo una parte de las oportunidades posibles, es necesario reflexionar sobre los nuevos espacios que ocupa la profesión, desafíos y posibilidades".
Para Dolores, el sommelier sigue siendo una figura central en la sala de un restaurante. "Lo fue siempre y lo seguirá siendo: ese momento de encuentro entre una persona, una copa y alguien que sabe cómo unirlos es insustituible. Pero quedarse solo con esa imagen sería perder de vista algo mucho más grande que está pasando en la industria", afirma.
La sommellerie nació para el servicio y la comunicación del vino, y esa esencia no cambia. En este sentido, Lavaque señala que "lo que sí se amplió -y de manera notable-, es el mapa de lugares donde esa esencia cobra vida. Hoy el sommelier ocupa un lugar estratégico en importadoras, distribuidoras, bodegas, retail, consultoría, prensa especializada, educación y hospitalidad en sentido amplio. Está presente en cada punto de contacto donde el vino y las personas se encuentran. Y el mercado no solo lo permite: lo necesita".
¿HAY LUGAR PARA TODOS?
Valga la comparación por burda que parezca. Coincidimos en que hay más sommeliers que fuentes de trabajo reales. Y ahí es donde apelamos a una profesión que sufre igual coyuntura: los directores técnicos de fútbol. Hay más técnicos recibidos que clubes, y encima los que trabajan son siempre los mismos.
Volviendo a la gastronomía, Dolores Lavaque señala que no hay suficientes restaurantes de alta gama, para incorporar a todos los sommeliers que se gradúan por año. Sobre el particular, opina que "eso no es un problema: es una oportunidad enorme, si la formación acompaña el cambio".
Y agrega: "lo veo todos los días, tanto desde mi rol como formadora en CAVE como desde Dolores Lavaque Studio, donde trabajo en la búsqueda y selección de talento para la industria del vino y la hospitalidad. La base técnica es innegociable -sin ella todo lo demás se cae-, pero el diferencial real está en otra parte: en la capacidad de leer a la persona que tenés enfrente, de traducir el vino en valor, de generar una experiencia que el otro no va a olvidar".
Menciona luego que hay una frase de Maya Angelou que repite siempre, porque resume mejor que cualquier currículum lo que busca la industria hoy: "La gente olvidará lo que dijiste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir".
"El futuro del vino -dice- está en la experiencia que genera y quien tiene las herramientas para crear esa experiencia -en una vinoteca, en una presentación comercial, en una cata, en un restaurante de alta gama o en un supermercado- es el sommelier bien formado".
Para Lavaque, en ese contexto, las nuevas generaciones de profesionales aportan algo que no hay que subestimar: "una mirada fresca sobre cómo comunicar el vino. Son nativos digitales que entienden intuitivamente cómo construir comunidad alrededor de una botella, cómo traducir la técnica en contenido accesible, cómo convertir una marca en tema de conversación real".
Afirma que "no reemplazan la experiencia acumulada -la necesitan, la buscan-, pero la renuevan. El desafío real es aprender a combinar esas miradas en lugar de ponerlas en tensión".
Y ahí aparece una pregunta que la industria todavía no termina de responder: "¿estamos formando a los profesionales del vino para comunicar en este nuevo escenario? No alcanza con saber de vino. Hay que saber construir relato, generar vínculo, entender cómo funciona el ecosistema digital, cómo se comporta el consumidor actual, qué hace que una marca genere agenda. Eso ya no es marketing táctico: es comunicación como construcción cultural".
"Eso implica también que todos -nuevos y veteranos-, conozcan la realidad del mercado argentino de verdad. Entender y respetar todos los vinos, incluyendo los que mueven la economía de la industria".
Los datos que aporta Dolores son inapelables: "Según el INV, entre el 64% y el 68% del vino comercializado en el mercado interno argentino, no tiene mención varietal".
"En paralelo, el consumo de vino en la Argentina atraviesa mínimos históricos: en 2025 cayó a 15,7 litros per cápita. Entender al consumidor real ya no es opcional para la industria: un sommelier que ignora o subestima ese segmento tiene un punto ciego enorme -y se cierra puertas que no tendría por qué cerrar".
Y concluye: "La sommellerie es hoy una profesión con un mapa de posibilidades más amplio que nunca. La sala del restaurante sigue siendo un escenario noble y exigente. Pero es solo uno de los muchos lugares donde un sommelier puede -y debería-, hacer la diferencia. Lo que viene ahora, es aprender a ocupar todos esos espacios con la misma convicción y con las herramientas que el momento exige".
Es más que evidente que, con hacer vinos con baja graduación alcohólica o desalcoholizados no alcanza. Tampoco con agregar productos al portfolio como vermuts, aceites de oliva, destilados, etcétera. Hace falta atrapar al público joven, incentivar el consumo sin complicarle la vida a quien no necesita frivolidades ni sofisticaciones vacuas.
Ése es el gran desafío que tenemos enfrente. Lástima que todavía muchos no se han dado cuenta.
El jueves 11 y viernes 12 de junio una nueva edición de Puro Vin BRC en su décimo año en los salones de BEC, con dos fechas en las que se podrán degustar los mejores vinos de exclusivas 30 bodegas que compartirán más de 100 etiquetas. El jueves es el Tasting y el viernes la feria con degustación, música y fiesta final.
Cada 3 de junio se celebra desde 1969 el Día Internacional del Sommelier, coincidiendo con la fecha en que se creó la Association de la Sommellerie Internationale. Elegimos a cuatro profesionales que ejercen la profesión con responsabilidad, solo a modo de ejemplo de lo que nos satisface como clientes de restaurantes y vinotecas.
La bodega de los Valles Calchaquíes propone un recorrido que une sus etiquetas más emblemáticas, con los platos icónicos de la gastronomía argentina para celebrar este 25 de Mayo.