"Flatolabia", palabra inventada por nuestro recordado (y admirado) colega Abel González, autor del libro "Elogio de la berenjena". Remite a "hablar al pedo", algo a lo que los personajes que pululan por la industria del vino suelen practicar con frecuencia.
Don Ángel Mendoza es un maestro de la enología argentina. Pero, además de ello, se expresa con la verdad sobre todos los temas que se relacionan con la industria vitivinícola en tiempos de bla bla bla, cuando otros callan para cuidar su quintita y no quedar mal, por las dudas.
Ya estamos tristemente acostumbrados a escuchar boludeces, en boca de muchos enólogos jóvenes que abrazan las ideas del esoterismo, olvidándose de la ciencia que aprendieron en la facultad. Y también por parte de periodistas, sommeliers y los nuevos comunicadores del vino, los insufribles influencers.
En su último posteo en Facebook, Ángel Mendoza dice: "No solo biodinamia, ahora geometría sagrada y energía para elaborar vinos. Qué bolu.. y flatolabia plena".
Esto ha generado una serie de comentarios y opiniones al respecto. Por ejemplo, Andrea Zucol dice: "Exactamente... son inescuchables las boludeces que inventan", a lo que Ángel Mendoza agrega: "Sonoterapia vegetal, agua informada, ondas de forma, me parece que en Gualtallary se instaló una tribu de chamanes".
María Laura Bardotti afirma: "¿Le rezamos a la hipotenusa Don Ángel Antonio Mendoza?". Y éste responde: "Tamo en el horno, ¿para qué estudiamos tanta agronomía y enología?".
Aparece luego Marcelo Sola y señala: "Lo más triste es que casi nadie se anima a decir nada. Todo se acepta como si fuera muy razonable hacer todas esas pamplinas en la viña y la bodega".
Diego D'Amore, por su parte, opina: "¿Quiénes ponen estas modas? ¿Vienen de Europa? ¿Las ponen en práctica los veganos y los hippies? ¿Países que no tienen nada más que solucionar y buscan forjar nuevas tendencias? La industria del vino no creo, porque lo más fácil es hacer ‘vino' y punto. Ahora es vino sin alcohol, hamburguesas de lentejas, chorizo vegano, leche de almendras. Para mí el Atlas -si era una nave extraterrestre-, mandó una sonda, vio todo esto, y siguió de largo".
Y Seba Garavaglia agrega: "En una cata a ciegas, es decir sin la sugestión previa del sommelier o productor, sobre qué debería sentirse en el vino; en el 90% de los casos 'gana' el vino que más gustó, independientemente del suelo, la altura, la tinaja o el huevo y el bla bla bla".
Jorge Alberto Herrera es lapidario: "Estas cosas solo alejan a los simples tomadores". Y aparece Adrián Rodolfo Vilaplana: "Está muy bien que sigan buscando innovaciones chamanicoenológicas. No hay que olvidarse de que siempre aparece una nueva camada de giles".
Resulta muy gratificante comprobar cómo hay gente que no practica la flatolabia. Amigos lectores, si quieren informarse y también por qué no, reírse un poco con las ironías de Don Ángel, sigan sus posteos en Facebook.
En la coctelería argentina, al igual que ha pasado en otros rubros como la enología y la sommellerie, las mujeres vienen pisando cada vez más fuerte. Y no es raro que acaparen premios por doquier. Es el caso de Flavia Arroyo (Casa Cavia y demás restaurantes del Grupo Mezcla), que fue reconocida la Guía Michelin Argentina, en la categoría "Exceptional Cocktail Award". Y Brenda Asis (Mixtape), "Mejor Bartender de la Argentina" para "Bar & Drinks Awards".
Mascota Vineyards suma un nuevo integrante a su línea más joven y accesible: El Cazador. Es un vino rosado, ideal para para el consumo cotidiano que llega para completar la familia iniciada con varietales de Malbec y Cabernet Sauvignon, y acercar el universo de la bodega a nuevos consumidores.
Del 22 al 26 de julio, el bar de Mona Gallosi en Chacarita organizará una programación especial con DJ invitados. En particular el jueves 23 referentes de la coctelería argentina se reúnen para compartir la barra en una edición de Mona's Friends Club.