Editorial

Abierto de lunes a viernes, solo almuerzos

Lunes, 31 de mayo de 2021

Hoy lunes 31 de mayo los restaurantes vuelven a abrir sus puertas, pero no queda otra que ver la botella medio vacía. En su falta de raciocinio, los seudocientíficos que nos gobiernan, permiten que los gastronómicos abran solamente de lunes a viernes y hasta las 19. Y pareciera ser que en CABA se contagiaron, pero no de Coronavirus, sino de la irracionalidad de sus pares de la Nación.

La irracionalidad, la falta de criterio y la carencia de empatía con los que más sufren, no tienen partido político. Finalizado ayer domingo el DNU, al menos en algunas de sus partes, el jefe de Gobierno de CABA, Horacio Rodríguez Larreta, lo primerió a su "amigo" amo de Dylan (a la sazón el único personaje de esta historia que nos cae bien), adelantando que, en forma parcial, hoy vuelven las clases presenciales.

Y de paso anunció que los bares y restaurantes dejaron de repente su condición de "lugares de riesgo de contagio", pero solamente de día, en espacios abiertos y hasta las 19. Como antes de estas últimas restricciones, pero no alcanza a los fines de semana.

Un verdadero salvavidas de plomo. Los días hábiles la gente trabaja, en forma virtual o presencial, no importa. Ergo, no salen a almorzar afuera, menos aún si arrecia el frío.

Los gobernantes que supimos conseguir, absolutos privilegiados que cobran suculentos sueldos gracias a lo que pagamos los ciudadanos comunes en el "estado de sitio fiscal" que padecemos los argentinos que trabajamos, no sufren como el común de los humanos nacidos en esta bendita tierra.

Y lo triste es que ya no podemos hablar de los peronistas y esa versión nefasta y perversa llamada kirchnerismo, sino que la irracionalidad es patrimonio de todos los que viven del Estado y toman decisiones por nosotros. Ellos son, los que ni siquiera han tenido el gesto patriótico de rebajarse los ingresos para contribuir con los que no pueden trabajar (porque no los dejan).

En CABA, por ejemplo, se creen que por haber decidido no cobrar el impuesto a los ingresos brutos (el tributo que más los representa) por tres meses, los problemas del sector gastronómico se solucionan.

Desde la Nación, los famosos REPRO, de por sí irrelevantes, son adjudicados a dedo. Si te los rechazan, fuiste, no tenés dónde recurrir.

Las cifras de cierres de establecimientos gastronómicos durante la pandemia, resultan elocuentes. Se pierden miles y miles de puestos de trabajo, pero a nadie le importa. Sufren los dueños, sufren los empleados, sufren los proveedores.

Pero ellos, todos los que toman decisiones, piensan que el problema es que la gente se contagia por culpa de los restaurantes (muchos de los cuales hicieron grandes inversiones para adaptarse a las normas sanitarias y cuidar la salud de sus clientes), que los contagios se dan solo de día, que el frío del aire libre no afecta la salud de los clientes y que, únicamente, te vas a contagiar los fines de semana.

Mientras tanto, pululan las marchas de protesta por las calles, los actos políticos para inaugurar cosas sin terminar, para organizar escraches como el de anoche promocionado por el Canal Cristina5Néstor, etcétera.

Lo dicho: son todos iguales. Ni importa el signo político. Estamos a merced de ineptos y perversos. Como dijo alguna vez su líder carismático: "en la Argentina somos todos peronistas". Y pareciera ser que el General tenía razón. Así estamos.

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