Editorial

Emergencia Alimentaria y 50 Best Restaurants

Jueves, 10 de octubre de 2019

Llegó la noche de la vergüenza. Hoy en la Usina del Arte, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dilapidará fondos públicos en la gala de premiación de los 50 Best Restaurants. Eso ocurre en un país donde hace pocas semanas se trató en el Congreso la Ley de Emergencia Alimentaria.

Hace algunos años, el colega Fernando Vidal Buzzi se mostraba consternado por la situación que nos toca vivir a los periodistas gastronómicos. Debemos exhibirnos (hoy más aún en la era de las redes sociales) y difundir los placeres de la vida, mientras que gran parte de la población no puede parar la olla. Al igual que al recordado periodista, a uno también le hace cierto ruido tal situación.

La mayoría de los colegas que escriben sobre "buena vida", "high life" o como quieran llamarlo, profesa el progresismo que, en el caso de nuestro país, hoy está asociado con el Kirchnerismo. Son la izquierda caviar y como sucede con los curas, abonan la práctica del "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago". Son progres y populistas de la boca para afuera, para adentro comen no solo caviar, sino foie gras, trufas, ostras, ojo de bife de la mejor carne del mundo y beben champagne francés. Eso sí, como decía otra colega fallecida, Fanny Polimeni, "volvemos a casa en colectivo".

Estos colegas, además de muchos chefs, dueños de restaurantes, etcétera, estarán presentes esta noche en la premiación de los 50 Best Restaurants LATAM en la Usina del Arte. Felicito a los que como yo, renunciaron a ser cómplices de esta farsa.

Lo particular de esta situación es que por primera vez, la premiación continental tendrá lugar en la ciudad que nos alberga, la capital del país cuyo Congreso Nacional trató hace pocas semanas una ley de Emergencia Alimentaria. ¿Suena contradictorio no?

Tan contradictorio como que la Argentina produce alimentos para 4 ó 5 veces su población. Que su sector agroexportador es el más competitivo de nuestra economía.

Como bien dice Andrés Murchison, el secretario de Alimentos y Bioeconomía del Ministerio de Agricultura y Pesca de la Nación, "cerezas, arándanos, carne vacuna y de cerdo a China; carne a Filipinas; miel, mandarinas, naranjas, pomelos, limones y nuez pecan a Brasil; chía y limones a India; dulce de leche y carne ovina a Japón; limones a los Estados Unidos, son solo algunos de los hitos logrados durante este año en materia de comercio exterior de alimentos y bebidas".

Y agrega que "las exportaciones de alimentos representan el sector más importante de toda la matriz exportadora y se ubican entre el 41% y el 45% de todo lo que despacha la Argentina, por lo cual podemos afirmar que es el principal sector generador de divisas del país".

Pese a tamaño volumen de exportaciones, la mesa de los argentinos puede estar suficientemente abastecida. Hay comida para todos, pero la mala distribución por un lado (mal de muchos consuelo de tontos, porque esto ocurre en todas las naciones del mundo por desgracia), y la sucesión de gobiernos desastrosos, situación exacerbada por el Cristinismo y el Macristinismo (tal como le gusta decir a nuestro colega Diego Bigongiari) han sumido a millones de argentinos en la pobreza gracias a la inflación, la falta de oportunidades y el asistencialismo berreta que es pan para hoy y hambre para mañana. De educación ni hablar, de la cultura del trabajo mucho menos.

Es en este bendito país y en semejante contexto, con porcentajes de pobreza alarmantes, el GCBA se da el lujo de tirar por la borda cientos de millones de dólares. O al menos eso presumimos, porque cuando requerimos a las autoridades que nos dijeran cuánto se gasta en esta "fiesta inolvidable", se hicieron literalmente los boludos. Aun cuando se gaste menos de lo previsto cuando se firmó el contrato, es demasiado costoso.

Leímos esta mañana en el diario de mayor tirada en el país que "hoy se entregan los Oscars de la gastronomía latinoamericana". Una pavada tan grande como decir que Buenos Aires es la Capital Gastronómica. Así a secas, suena igualmente pretencioso porque no podemos compararnos con Lima, México, San Pablo, solo por tirar tres nombres sobre la mesa.

En rigor de verdad, afortunadamente el evento ha tenido menos prensa de lo que uno pensaba a priori. Por suerte bis, no habrá premiación local en el 2020 como se había acordado en su momento. Y por lo demás, creemos que los ecos de esta farsa durarán como cinco guitas en la puerta de un colegio.

La mentira tiene patas cortas. Y por más poder que tenga la Corpo, no podrán sostener en el tiempo esta desvergüenza.

Ah y para finalizar: Larreta quedate tranquilo porque te voy a votar igual, si los otros son aún peores que vos. Eso sí, dejate de jorobar con BA Capital Gastronómica, preocupate de que todos los vecinos de la ciudad tengan comida en su mesa, y no gastes más pólvora en chimangos.

No pagamos nuestros impuestos para que se lo dilapiden en idioteces como los 50 Best Restaurants

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