Cocina Siria en Villa Ortúzar

De Al Fares a San Efrém

Miércoles, 22 de mayo de 2019

Casi tres años atrás visitamos Al Fares, el austero y simpático restaurante de cocina siria casera instalado por la familia Badwan. La nota causó fuerte impacto por la historia de vida, triste pero con final feliz, una odisea en capítulos que los trajo desde Damasco a Buenos Aires. Hoy tenemos que hablar del nuevo emprendimiento que abrieron en Villa Ortúzar: San Afrém.

San Afrém - Tronador 1067 Buenos Aires - Teléfono: 11 3190 0687. Abierto todos los días en horario corrido - Principales tarjetas.

Tipo de Cocina: Árabe, Siria

Barrio: Villa Ortúzar

Precio: $$

San Afrém (o Efrén en castellano) fue un diácono, escritor eclesiástico, autor de himnos, poeta, orador y sobre todo, defensor de la fe. Cuentan que es el único de los "padres" sirios a quien se honra como doctor de la Iglesia Universal, desde 1920.

En Siria, los católicos y los ortodoxos lo consideran "el arpa del Espíritu Santo". Efrén ("fructífero") nació por el año 306 en Nisibis, una ciudad hoy llamada Nusaybin, en territorio turco.

Con Hatem, a la derecha, y Osama Badwan, detrás, en San Efrém.

No se sabe si sus padres eran cristianos, pero a la edad de 18 años recibió el bautismo y se acercó al obispo de su ciudad, San Jacobo, y luego con los sucesores tras la muerte de éste.

En honor a este religioso muy reconocido en Siria, Hatem Badwan y su hijo Osama, abrieron su nuevo restaurante, una remake de Al Fares y Al Fares 2, en el barrio de Villa Ortúzar. La curiosidad (o quizás haya que decir causalidad, como se comprenderá más adelante), es que el local consiste en una especie de comedor (o de club desde el punto de vista edilicio) de la Iglesia Siriana Ortodoxa de Antioquía. Aunque en realidad, es la sede del Centro de Estudios de Arameo.

El idioma arameo era la lengua que hablaba Jesús de Nazaret. Si bien difiere del hebreo, son afines y el alfabeto consta de las mismas letras e iguales nombres. Ambos se escriben de derecha a izquierda.

Frente de San Efrém.

¿Cómo es que un restaurante de Cocina Siria se instala en un lugar como éste? No vamos a reiterar la historia familiar de los Badwan (o Baduan), pues solo basta releer la nota realizada en Al Fares: http://www.fondodeolla.com/nota/13989-al-fares-la-cocina-de-damasco/

Pero sí en cambio, vamos a detenernos en Osama, el hijo mayor, que fue el último en llegar a Buenos Aires. En Siria estudiaba en el Seminario, por lo que al llegar a la Argentina se acercó a la Iglesia Siriana. Y fue el obispo de la sede de Villa Ortúzar quien tuvo la idea de darle mayor vida a la sede del Centro.

Fue así que los Badwan optaron por rendir homenaje al santo que lleva el nombre de Afrém. Osama, quien tiene novia porteña, solo podrá acceder al cargo de diácono, ya que de lo contrario debería optar por el celibato.

La propuesta gastronómica no difiere mayormente de lo que hacían en el local de Villa Crespo, que pese al éxito de público, no pudieron renovar el contrato de alquiler por exigencias desmedidas del propietario. Sobre la misma calle Aráoz, sigue funcionando Al Fares 2.

En compañía de Marcelo Gotlib, descubridor del lugar hace tres años, a quien Osama llama "tío", fuimos a conocer la nueva sede donde uno puede comer platos auténticos, caseros, como los que se hacen diariamente en las casas de Damasco.

Todo muy sencillo y rico, a precios módicos. Y además, por ser cristianos, no hay prohibición para el consumo de alcohol, ya que se ofrecen algunos vinos, cervezas y otras bebidas. Aunque la costumbre de los sirios es no consumir nada líquido hasta el final de la comida.

Como siempre, Hatem nos regocijó con los entremeses típicos de la cocina de Medio Oriente: hummus; matbal (puré de berenjenas con yogur, ajo y aceite de oliva); tabule con trigo burgol; keppe cocido al horno y los mejores falafel de la ciudad que hayamos probado.

Un motivo de atención extra, casi una ofrenda de los Badwan, es esa comida típica de su culinaria servida en una enorme fuente redonda de acero, que trajeron de Siria. El plato se llama uzi, que se prepara con carne de cordero o vaca (que fue el caso), arroz, arvejas y castañas de cajú y almendras tostadas.

Claro que en la carta hay mucho más. Especialidades como shawarma; burak de queso; keppe crudo; shish de carne bovina y pollo ("fierritos"); musaaka (parecida a una lasaña vegetariana).

Y siempre lo más dulce, excesivo pero apto para golosos, típico de la culinaria medio oriental: baklava, harise (de sémola y caramelo con ralladura de coco) y knafeh con nueces.

Hatem ya habla perfectamente en porteño con su acento árabe. Aún recordamos que en la primera visita en 2016, solo nos entendíamos a las señas.

San Efrém es un claro ejemplo de cocina honesta, basada en el amor por lo que se hace y por la cultura que esta familia de emigrantes debió dejar atrás para escapar de una guerra absurda.

No se lo pierdan, es como comer en casa.

Tabule de trigo burgol.

Los mejores falafel de la ciudad.

Keppe al horno.

Fotos de Marcelo Gotlib.

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