... en una esquina palermitana

El Bamboo de la suerte

Miércoles, 16 de enero de 2019

Green Bamboo nació cuando entre nosotros poco se sabía de la culinaria del sudeste asiático. Corría el año 1999 y abrir un restaurante de estas características conllevaba un gran desafío. Darío Muhafara lo hizo.

Green Bamboo - Costa Rica 5802 - Tel.: 4775-7050. Martes a domingos mediodía y noche, lunes solo por la noche. Principales tarjetas.

Cocina: Vietnamita Barrio: Palermo Hollywood Precio: $$$

Green Bamboo es precursor de la cocina vietnamita en Buenos Aires. Darío Muhafara, chef propietario del lugar, ideó esta propuesta en 1999, cuando este tipo de culinaria era casi desconocida en nuestro medio.

La presencia en los fuegos de Malvina Gehle, que aprendió los secretos de Vietnam del Norte y del Sur a través de las recetas preparadas por mujeres de la colectividad, resulta una garantía no sólo de calidad, sino también de autenticidad. Malvina trabajó además con grandes profesionales como Katrine Röed y Beatriz Chomnalez.

Su presencia en una estratégica esquina palermitana, ya es un clásico para quienes aman esa enigmática y compleja Cocina Asiática, que engloba los cinco sabores. Pero Green Bamboo se especializó en la que tal vez sea la más enigmática de todas: la vietnamita.

La asociación con el bambú no es casualidad. Esta gramínea es un cultivo muy difundido en Asia, sobre todo en China pero asimismo en Vietnam. Tiene múltiples usos, entre ellos en alimentación. No solo humana, pues se trata del alimento preferido de los osos panda, especie en peligro de extinción. Estos ejemplares llegan a comer kilos y kilos de hojas, y brotes de bambú.

En nuestro país hay algunas especies nativas, aunque poco se sabe de ellas. La Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y el Instituto de Botánica Darwinion (IBODA, CONICET) identificaron las especies nativas y exóticas presentes en nuestro país y están trabajando en usos novedosos: desde la utilización de las hojas como forraje y las cañas como biocarbón para remediar suelos y aguas contaminadas, o las paredes celulares para la industria química, hasta sus brotes como alimento nutritivo.

Por otro lado, dicen que si regalás una planta de bambú le trae suerte a quien la recibe. No obstante, lo que suele obsequiarse en Occidente no es verdadero bambú, sino la dracaena sanderiana, de la familia de las asparagáceas. Ya que es algo complicado conseguir una planta para regalo, lo podés suplir con una invitación a comer en Green Bamboo, que también te provocará suerte, el disfrute de una cocina que reúne cinco sabores en uno.

Para esta temporada veraniega el restaurante exhibe una carta renovada, con variadas opciones de ensaladas y platos frescos. Pareciera indispensable pasar antes por la barra o dejarse llevar por la recomendación del bartender, para luego adentrarse en la comida. Si el trago es refrescante, mucho mejor para estos días calurosos. Como el que lleva el nombre del restaurante (London Dry Gin, almíbar, limón, jengibre y menta), o el Sweet Soda con pisco, limón y soda de lemongrass.

Si la idea es elegir la bebida de antemano, la casa cuenta con una variada carta de vinos (mejor blancos como el Torrontés y el Sauvignon Blanc), aunque la cerveza le va muy bien a este tipo de comida.

Imposible pensar en un almuerzo o cena sin los clásicos nems, esos deliciosos rollitos de papel de arroz o masa phila, fritos o frescos, que pueden contener cerdo, pescado y mariscos.

Pero una buena idea es pedirle a la chef que envíe una selección de fingers food, que en la carta están marcados con una estrella. El Tapeo Viet puede ser para cuatro personas (ocho piezas) o para cuatro (dieciséis unidades). Entre ellos nos tocaron dumplings de cerdo, nidos de langostinos y, por supuesto, los nems.

Muy refrescantes son las ensaladas: goi cá song que lleva jibias, calamares, palta, chili y chips de plátano; goi du du, papaya verde, langostinos, pepino, maní tostado, chili, cherries y ajo.

Hay opciones para vegetarianos y celíacos. El menú especifica claramente no solo esto, sino también el picor que puede ser atenuado si uno lo desea.

No faltan las sopas y noodles, como la bahn cahn ca, un bol de fideos de arroz, terrina de pescado y eneldo, pescado frito con galanga (de la familia del jengibre) y cúrcuma, langostinos, caldo de tomate, ananás y tamarindo, con hierbas viet.

Pero los curries son cosa seria. Ofrecen cuatro opciones, entre las que elegimos el de pescado, langostinos, mariscos, mango y leche de coco. Con un picor intermedio, como para no exagerar. Una bomba.

Tienen siete propuestas de postres, todos muy elaborados y no tan orientales. Ya se sabe que en la culinaria asiática lo dulce es algo poco habitual. Pero un helado de matcha (té verde) sirve para apaciguar lo salado.

Para el mediodía y la tarde (de 16 a 20) cuentan con una carta más reducida, y también menús ejecutivos con tres opciones (ejecutivo, dos y tres pasos con bebida, muy accesibles.

Bien por Green Bamboo, nunca falla y te sorprende. 

Ensalada goi cá song.

Dumplings de pato.

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