Con la excusa del IPA Day, nos sumamos a una cata privada de Taproom Bebidas, para entender qué hay detrás de la sigla más lupulada del mundo cervecero: procesos, perfiles de lúpulo y una charla sobre cómo aprender a tomar mejor.
Taproom - Dirección: José Pascual Tamborini 2771, Núñez. Horarios: martes y miércoles de 17:00 a 23:00; jueves a sábados de 17:00 hasta el cierre, sin reservas. Instagram: @thetaproomarg
Con la antesala del IPA Day -que se celebra cada primer jueves de agosto-, llegó una invitación que no podíamos dejar pasar. Nuestros amigos de TaproomBebidas, el bar y distribuidora de cerveza artesanal de la ciudad, con base en Núñez y alcance en gran parte de CABA, nos convocaron a una cata privada dedicada por completo a este estilo.
IPA son las siglas de India Pale Ale, un estilo de cerveza que nació en Inglaterra y que, con el tiempo, encontró en el lúpulo uno de sus rasgos más característicos. Fuimos un sábado, con la curiosidad puesta en profundizar en un mundo que solemos disfrutar más desde el paladar que desde la técnica.
La cata estuvo a cargo de Walter Pennino, docente del CIG (Centro de Capacitación de Buenos Aires), quien actualmente dicta un máster en cervecería.
De su mano recorrimos distintas etiquetas del portfolio de Taproom, comenzando con una West Coast IPA edición limitada de Antares, seguida por la American IPA de Kingston, la Destination Mosaic DDH IPA de Strange, una Doble IPA de Okcidenta, la Oatmeal IPA Neverduck de Santina y, para el cierre, la Triple NEIPA Detente Instante de Strange.
A lo largo de la cata, también fuimos alternando algunas de estas cervezas en sus versiones tiradas y en lata, una comparación que permitió percibir cómo el formato también modifica la experiencia en la copa.
El orden no fue casual: cada etiqueta iba construyendo una nueva capa dentro del mismo estilo, mientras Pennino nos ayudaba a entender qué decisiones técnicas había detrás de cada una: los perfiles de lúpulo, los momentos en que se incorpora durante la elaboración y cómo esos pequeños cambios terminan modificando el resultado final.
Fue ahí cuando empezamos a entender que definir una IPA, es mucho más complejo de lo que parece. Hay una base que todas comparten -el protagonismo del lúpulo y ese carácter resinoso que suele identificar al estilo-, pero el margen dentro de esa estructura es enorme.
Una West Coast puede priorizar un amargor más definido y un perfil más seco; una Double IPA llevar la intensidad y la graduación alcohólica un paso más allá; mientras que propuestas trabajadas con técnicas como el "dry hopping" construyen perfiles aromáticos completamente diferentes.
Pennino lo explicó como un estilo con reglas claras, pero con suficiente libertad para que cada cervecería encuentre su propia identidad sin dejar de pertenecer al mismo universo.
Uno de los conceptos que más nos quedó dando vueltas, apareció cuando la charla se alejó por un momento de las copas. Pennino trazó una diferencia muy interesante entre el sommelier de vino y el de la cerveza.
Mientras que en el mundo del vino la formación suele orientarse al análisis y la evaluación del producto -dejando la elaboración en manos del enólogo-, en la cerveza artesanal esa distancia prácticamente desaparece.
Elaborar cerveza está mucho más al alcance de quien decide especializarse, y no es raro que un sommelier termine desarrollando sus propias recetas. Esa cercanía entre quien degusta y quien produce, le da a la cultura cervecera un carácter distinto, profundamente artesanal y atravesado por el intercambio permanente de conocimiento.
Antes de despedirnos, le hicimos a Pennino la pregunta que veníamos guardando desde el comienzo de la tarde: cómo interpreta la baja global en el consumo de alcohol y el crecimiento de las bebidas sin alcohol, entre las nuevas generaciones.
Su respuesta abrió una reflexión, que fue mucho más allá de la cerveza. Para él, el desafío no pasa por incentivar a la gente a beber más, sino por aprender a comunicar mejor todo lo que existe detrás de cada estilo: su historia, su elaboración, sus ingredientes y las decisiones que hacen que una cerveza sea distinta de otra.
En otras palabras, formar consumidores más conscientes, capaces de elegir desde el conocimiento y el disfrute, entendiendo que no todas las bebidas responden a la misma lógica ni merecen ser consumidas de la misma manera.
Esa mirada terminó dándole otro sentido a toda la cata. Más que aprender a distinguir una IPA de otra, entendimos que el verdadero valor está en saber qué estamos tomando y por qué. En un momento donde el consumo parece discutirse cada vez más, quizá la respuesta no esté en tomar más ni menos, sino en aprender a tomar mejor.
Y si el IPA Day existe para celebrar uno de los estilos más influyentes de la cerveza artesanal, después de esta experiencia creemos que también funciona como una invitación a animarse a descubrirlo.
Porque detrás de esas tres letras, hay mucho más que una cerveza intensa o lupulada: hay un universo de estilos, técnicas e interpretaciones que merece ser explorado con la misma curiosidad con la que se descubre un buen vino o un gran plato.
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