Del campo al mar

Cuando La Dorita se fue a pescar

Miércoles, 6 de marzo de 2019

Del campo al mar. Una jugada audaz del empresario gastronómico Sebastián Valles, que decidió transformar su parrilla (La Dorita original) en La Pesca-Dorita. La vigencia del "restaurante de mar" demuestra que no solo de carnes rojas vive el argentino medio.

La Pescadorita - Humboldt 1905 - Teléfono 4773-0070. Todos los días mediodía y noche. Efectivo y VISA.

Cocina: Mediterránea, de Mar

Barrio: Palermo Hollywood

Precio: $$$

Sebastián Valles es conocido en el ambiente gastronómico por su presencia en La Dorita (a la sazón un homenaje a su madre), que hoy maneja sin socios. La parrilla que tiene como particularidad sus niveles de precios accesibles sin despreciar la calidad del producto, comenzó en la esquina de Humboldt y Costa Rica, cruzó luego en diagonal para fundar La Dorita de Enfrente, con un local más amplio, hasta que en un volantazo muy audaz transformó la parrilla original en La Pescadorita allá por el año 2011.

La apuesta eminentemente marítima, chocó de bruces contra la cultura carnívora de los argentinos, que consumimos apenas 10 kilos de pescados por año, contra casi 60 de carne bovina.

Se trata del único restaurante de la ciudad en el que solo se sirven pescados y mariscos. En base a los resultados de esta osadía, puede decirse que Valles no estaba equivocado.

Más allá de que el restaurateur ha incursionado también en el mundo el sushi, aquí se ofrece una propuesta diferente. Buena materia prima, lo más fresca posible, preparaciones con onda mediterránea, sobre todo española e italiana, algo de creatividad en la concepción de los platos, le dan una fisonomía particular a La Pescadorita.

El local en ochava es pequeño, donde desborda el color celeste del agua de mar. Y afuera permite aprovechar la vereda aún con clima fresco, ya que poseen un sistema de calefacción exterior mediante tubos de Ciroc, además de proveer mantas a los comensales si fuera necesario. Por ahora hay que seguir disfrutando del clima caluroso o a lo sumo templado de este verano atípico.

Las sillas de mimbre también pintadas de celeste remiten a las platas marplatenses, de cuyo puerto proviene la mayor parte de los insumos que recalan en la cocina.

El menú, como es lógico, va cambiando de acuerdo a lo que ofrece el mercado de temporada. Para arrancar, hay dos clásicos de la casa que bien vale la pena probar: langostinos "picantotes" glaseados en sriracha, con lima y sésamo; y los chipirones al hierro con pisto de tomate. No faltan las gambas al ajillo, las rabas y los mejillones a la provenzal, entre otras opciones.

Ya entre los principales, la parrillada de pescados y mariscos es muy conveniente para compartir en una mesa de cuatro personas. Muy abundante en cuanto a cantidad y variedad. Para acompañar pueden pedirse ensaladas, papas asadas a la plancha con oliva o salteado de hongos a la provenzal hechos a baja temperatura.

Aquí el pulpo a la gallega es muy especial. Se termina a baja temperatura (cinco horas a 77º centígrados). Sale con papas al natural y es para compartir.

Asimismo, hay preparaciones de la otra península, como spaghetti frutti di mare, linguine allo scoglio, risotto frutti di mare, y lenguado caprese en hojaldre.

Los especiales de verano, aún vigentes, son la tabla de cruditos (gravlax, arenque marinado, sashimi y causa); tiradito mixto; ensalada de mar, y trío de causas.

Para concluir, los más golosos pueden optar por "Pesca la Copa", para dos personas. También hay flan de lima y coco, y el más potente "Muerte por Chocolate".

La carta de vinos es acotada pero bien elegida. Lo mejor es optar por los blancos o el Pinot Noir.

Al mediodía cuentan con un menú de precio y calidad muy conveniente. La Pescadorita tiene onda de cantina, pero su cocina está por encima de lo que a priori uno puede suponer por la informalidad del lugar.

Amantes del mar y de sus frutos, éste es el lugar indudablemente. La relación costo beneficio es impecable.

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