Volumen 2, la Cocina y la Música en Casa Cavia

Sueño de una Noche de Verano

Viernes, 28 de diciembre de 2018

El Volumen 2 de Casa Cavia es el nuevo menú pensado por la chef Julieta Caruso para disfrutar del verano en uno de los lugares más bonitos que nos aporta el mapa gastronómico de la ciudad. Una cocina simple y creativa, con mucho buen producto y la asociación con la música.

Dirección: Cavia 2985 - Teléfono: 4809-8600. Whatsapp: +54911 3640 7805. Horarios: Martes a sábados, de 10 a 24. Domingos y lunes, de 10 a 19. Principales tarjetas.

Tipo de Cocina: De Autor

Barrio: Palermo

Precio: $$$$$

Desde hace rato que Casa Cavia viene sorprendiendo con la cocina de la chef Julieta Caruso, quien pasó casi una década en los fuegos de Mugaritz. Toda esa experiencia que en evidencia en cada plato, en cada producto y en la combinación de sabores, así como en las técnicas utilizadas que son un resumen de lo que la jefa de la brigada trajo en sus alforjas desde el País Vasco.

Este Volumen 2, que se asocia a la música, fue elaborado en un ciento por ciento por Julieta.

Por otro lado, no nos cansamos de repetir que al margen de la propuesta gastronómica, que es excelente, la magia del lugar hace que la experiencia transite también por el camino adecuado. El servicio, la tercera pata de la restauración, está aquí cubierta con sobrado profesionalismo.

Es así que por ende, Casa Cavia está sin dudas entre los mejores restaurantes Buenos Aires. Aquí es donde el arte más efímero (que es la cocina, se asocia en forma permanente con la literatura y la música, esta última también dice presente en el menú acompañando a cada uno de los platos).

Nada mejor que comenzar con la sopa fría de tomates asados, pan tostado, aceite de oliva y burrata ("Oda al tomate", Jorge Drexler). Una opción que se adecua al clima y a lo que el cuerpo necesita: frescura.

Hay luego un homenaje a la peruanidad con langostinos, palta, maíz y leche de tigre ("Contigo Perú", Arturo Cavero).

También se propone otra opción veraniega, que viene "para armar", tendiendo a favorecer la interacción con el comensal. Se trata de la crema de garbanzos, hojas de akusay, hierbas, brotes, frutos secos, verduras frescas y encurtidas. Se lo dedican a Mul Mantra.

"Nada es para siempre", de Fabiana Cantilo, es una entrada de espárragos, avellanas tostadas, liliáceas y vinagre de sauco. Todos platos frescos que ameritan disfrutarlo en alguna de las mesas del jardín.

Las mollejas, algo así como el "caviar argentino", son presentadas aquí de una manera diferente. Salen fritas, con yema curada y hierbas frescas. Y están dedicadas a Mercedes Sosa y su "Cambia, todo cambia".

También hay cinco opciones entre los principales. La pasta hecha en casa viene de la carta anterior, pero ahora en una versión diferente: con queso curado, arvejas, puerros asados y hierbas frescas. Son los "Spaghetti del Rock" de Divididos.

También pesca del día, tapenade y verduras de temporada: "Bajo el mar", Alan Menken. "Tu vicio" y Charly García, es la tira de asado marinada, con ensalada de espinaca acuática, rúcula selvática y sésamo.

Pero los dos platos que más sorprendieron nuestras expectativas, fueron el cordero con hierbas ácidas, migas crujientes de su piel y quinoa ("Entre Caníbales", Soda Stéreo; y la costilla de cerdo con hueso, sobrasada, albahaca y cebolla caramelizada ("Algo hay que comer", Los Auténticos Decadentes).

En Casa Cavia, los postres no son los clásicos que cansan y aburren. Al igual que lo salado, desbordan de creatividad. Como las láminas de arroz, frutos rojos y sake ("Sherry"·, Yutaka Osaki; el helado de avellanas, nibs de cacao y whisky ("Whisky Bar", Alabama Song); o las cerezas quemadas y crema tibia de vainilla ("Presente", Vox Dei).

Finalmente, frescos duraznos asados con su piel, yogur y garrapiñada de frutos secos ("Sencillamente", La Bersuit), o el más contundente chocolate amargo, chocolate con leche y bocha de helado ("Plegaria para un niño", Luis Alberto Spinetta.

Tienen además una degustación de helados de la casa, para quienes lleguen al final con poco espacio para lo dulce.

Casa Cavia es ideal para una cita romántica, sin dudas. Pero si la mesa es de cuatro o seis personas, da la posibilidad de transitar prácticamente por todas la carta.

Los menús de mediodía son muy convenientes. Y la barra ubicada al fondo del jardín, que comanda Lucas López Dávalos, aporta otra cuota destacada en la propuesta general. Y el café no está limitado como en muchos casos a las siempre facilistas cápsulas, ya que el barista peruano Daniel Calderón se ocupa de que la infusión esté a la altura del lugar.

Al mediodía, hay un menú disponible con menos opciones de la carta, que puede armarse con dos o tres pasos.

"Contigo Perú".

"Nada es para siempre".

Entrada para armar.

"Algo hay que comer".

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