En la Meca de la Gastronomía Latinoamericana

Perú está buenazo

Lunes, 3 de diciembre de 2018

Teníamos síndrome de abstinencia. Dos viajes a Lima en los últimos cinco años, pero hacía falta renovarse. Esta vez para agregar al itinerario Cuzco y Machupicchu. No es difícil comprobar por qué la capital peruana es cosa seria.

Todo aquel que se precie de ser un amante de la buena mesa y de las tradiciones culinarias ancestrales sabrá de qué hablamos. Más allá de los eslóganes rimbombantes y de los lobbies espurios, existe una realidad. Indiscutible, irrebatible.

Teníamos, como no podía ser de otra manera, gran expectativa por esta nueva gira gastronómica por el Perú. Por Lima, que está cada vez más linda, que nada tiene que ver con aquella que alguna vez conocimos hace 20 años. Que a través de lo que ha hecho Gastón Acurio como verdadero motor del auge de la Cocina Peruana en su propio país y en el mundo, hoy es algo así como la Meca de la Gastronomía Latinoamericana.

Quien se precie de ser un amante de la buena mesa, no puede menos que tomar al Perú como referencia indiscutida en nuestro continente. El lugar adonde ir, disfrutar de su comida y de su pisco, asombrarse por el nivel alcanzado por sus restaurantes y porque Lima pasó a ser de "la fea" a transformarse en una ciudad hermosa que nos recibe a los argentinos con la cordialidad de su gente.

Somos el país que está unido por lazos eternos gracias al Libertador, el General José de San Martín, que cuentan que alguna vez comió en el mismo lugar que nosotros: Casa Moreyra, donde hoy funciona el multipremiado Restaurante Astrid & Gastón.

Y porque fueron ellos, los hermanos peruanos, los únicos en aliarse a la Argentina mientras otros se hacían los distraídos, apoyaban tibiamente o aún nos traicionaban ayudando al colonialismo inglés durante la Guerra de Malvinas.

Si lo que nos importa es la cocina, sí señores que el Perú es la meca. Este viaje fue una tercera experiencia en la que revisitamos lugares, conocimos algunos otros, fuimos a una marcha blanca, bebimos pisco como siempre en el bar de Ricardo Carpio, el "Rey del Chilcano", nos regocijamos con amigos que hoy viven en Lima y comimos carne argentina en La Cabrera y tuvimos el privilegio de que Gastón Acurio y Pepe Carpena nos concedieran el privilegio de compartir la mesa en La Mar.

De cada una de las experiencias nos extendemos en Fondo de Olla ©. Esto pretende ser solamente el aperitivo, el appetizer, el amuse bouche o como quieran llamarlo.

Alojarse en el mejor hotel de Lima, The Westin, bajar 27 pisos y almorzar en Maras el menú degustación de Rafael Piqueras, es poner la vara muy elevada. Un chef y un restaurante que no figuran en las listas, pero que está en el podio, sin dudas. Muchos de los que votan no conocen de su existencia. Ellos se lo pierden.

Esta vez había también un aditamento extra: Cuzco (o Cusco como se escribe allá o bien Qosqo como se escribe en quechua). La capital histórica del Perú, el ombligo del mundo para los incas. Y cómo no ir a Machupicchu si uno está tan cerca. Antes cena en Chicha, un concepto local de Gastón Acurio.

De regreso a Aguascalientes, que hoy ha sido rebautizada como Machupicchu Pueblo, almorzamos en El Indio Feliz, propiedad de un alemán y una lugareña.

Ya de nuevo en Cuzco, luego de pasar por Ollantaytambo y Urubamba, en el Valle Sagrado, las experiencias van de Ceviche que ofrece solo platos de mar en medio de la montaña, a Papillón con fondue y reclette, a un paso por el Mercado de San Pedro, donde podés comerte un cebiche al paso o bien beber un jugo de frutas de las que ni siquiera habíamos escuchado hablar. Cuzco es tierra de cuys, de alpaca, de truchas, de rocotos y de chicha.

La agenda en Lima era bastante agotadora. Osaka, una nueva experiencia nikkei tras la visita a la sucursal chilena. La visita a La Cabrera, que nos servirá para una nota comparativa (o no tanto) de las sucursales de Chile, Paraguay y Perú.

El Pisco Bar, de nuestro amigo Ricardo Carpio, el hombre que más sabe de la bebida nacional peruana. Marcha blanca en Kaikán, el nuevo restaurante que tiene apertura inminente de Guido Gallia, en el Óvalo Gutiérrez de Miraflores. Visita a la Escuela de Cocina más grande del Perú, D'Gallia.

Y ni hablar de las visitas a varios de los restaurantes del grupo Acurio: El Bodegón, Panchita, Astrid & Gastón y La Mar.

Es verdad, nos quedamos con las ganas de Maido, de Rafael, de volver a Canta Rana, a El Mercado, a Isolina. Los días siempre son escasos en Lima, donde nunca se come mal. Paso a paso ya les contaremos a los lectores sobre cada lugar y cada experiencia.

Perú está buenazo. El que pueda no se lo pierda. Vale la pena.

Con Rafael Piqueras, en Maras.

 Plaza de Armas en Cuzco.

El Indio Feliz, Aguas Calientes o Machupicchu Pueblo.

En Panchita con amigos.

Rocoto relleno.

Cuy en Astrid & Gastón.

Y el cebiche de La Mar.

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