Editorial

Basta de opinólogos (el caso de San Paolo)

Lunes, 22 de octubre de 2018

Si podemos darles un consejo a nuestros lectores cuando buscan recomendaciones sobre un restaurante, es que no se dejen llevar por los comentarios de sitios como Trip Advisor y otros locales, donde cualquiera opina anónimamente y muchas veces animado por intereses espurios o bien porque le tienen bronca a alguien en particular. En este caso comentamos lo que ha ocurrido con la Pizzería San Paolo.

Las opiniones son todas respetables, siempre y cuando provengan de gente con criterio y animada de buenas intenciones. El auge de las redes sociales ha provocado que todos nos consideremos con derecho a opinar, aun cuando no tengamos conocimientos que avalen nuestros dichos.

En el caso particular de la gastronomía, hay sitios como Fondo de Olla donde por lo general los comentarios no son de efecto masivo pero sí concretos y originados en lectores que conocen de lo que hablan. Distinto es cuando leemos cientos de opiniones que discrepan entre sí, a veces excesivas en los elogios y otras sumamente destructivas, sin que exista fundamento ni asidero alguno respecto de lo que se dice.

Aún recordamos cuando una lectora de Trip Advisor criticó los ñoquis que supuestamente había comido en un conocido restaurante de City Bell, donde el chef le respondió que nunca había puesto ese plato en la carta. O también cuando alguien come en La Parolaccia de Puerto Madero pero menciona a Chila en su comentario. Así de ridículos son.

Y también ha ocurrido que un lugar de comida masiva como Sarkis, fuera catalogado como el mejor de Buenos Aires en la Guía Óleo. Todo depende del cristal con el que se mire y quiénes son los que votan. Sin ir más lejos es lo que ocurre con los 50º Best, que se supone que cuenta con jurados con mayor calificación que un comensal común y corriente. Pero luego cometen disparates. 

Más allá de cada uno es dueño (y también esclavo) de sus palabras, nosotros los periodistas tenemos que cuidar lo que decimos, sobre todo porque detrás de la fachada de un restaurante hay una inversión importante, un gran esfuerzo y muchas fuentes de trabajo que pueden correr riesgo por una mala crítica.

En el caso particular que ahora nos ocupa, debemos decir que más allá de que Siamo nel Forno ha sido pionera en instalar la vera pizza napoletana en la ciudad, además de parecernos muy buena opción; hoy existen otras opciones afortunadamente, porque siempre la competencia y las comparaciones son buenas porque ayudan al mejoramiento de la oferta.

Hablamos en este caso de San Paolo, donde hay detrás del proyecto un oriundo de Napoli: Maurizio De Rosa. Te podrá gustar más o menos, pero nunca desprestigiar porque sí, y con argumentos falaces e intencionados los valores positivos de un lugar. Y el padrone di casa es experto en el tema. 

Por eso nos vimos sorprendidos días atrás cuando Maurizio publicó el siguiente comentario en las redes sociales: "Recientemente, nuestro gestor de comunicaciones ha observado un largo número de opiniones en Google con un puntaje muy bajo. Reportando los asuntos a Google, verificamos que son todos perfiles nuevos con dirección de e-mail sin actividad previa, y que solo registraron su voto por nuestra pizzería. Parece que muchas direcciones de email fueron creadas usando el mismo IP. Claramente, denunciamos estos perfiles a la fiscalía y estamos investigando si se trata de un competidor o una empresa que ofreció sus servicios para publicar reseñas truchas en las redes sociales y que hemos denunciado anteriormente".

Y agrega: "Todos pueden constatar que las reseñas detalladas de nuestra pizzería, destacan nuestro amor por el rubro, y siendo San Paolo calificada entre las primeras pizzerías de Buenos Aires, la intención de estos trolls es de descalificar nuestro trabajo. Desafortunadamente, no muchos dan resalto a este tipo de crimen cibernético, pero es igualmente devastador para las empresas que se comportan honestamente y emergen gracias a su dedicación".

Para finalizar, De Rosa pide que "para equilibrar el nefasto efecto de esta acción, invito todos a dejar una calificación en el Google de San Paolohttps://www.google.com.ar/search.

En Fondo de Olla © nos tomamos el trabajo de leer algunos comentarios aparecidos y que resultan francamente ridículos. Alguien, cuyo nombre (olgisjapis) ya habla por sí mismo, señala: "ya el servicio no merece ni un gracias, tener que oler el aliento de vino de la moza desde que nos llevó la carta generó demasiado molestar, más a mis invitados. ¿Dónde los traje? ¿Cómo es posible esto? No lo entiendo, por qué no bebe alcohol en su casa o un boliche, santo cielo. La comida: del 1 al 5, un 2. Pizza corriente, poco queso, masa tipo bizcocho. Fainá muy grueso de sabor a lo mismo de todos lados. Postre bueno. Comimos tiramisú".

Hemos comido muchas veces en San Paolo. Demasiadas. Por conocimiento de causa, podemos decir que jamás una camarera nos ha atendido en forma descortés, mucho menos con olor a alcohol. Sabemos de lo obsesivo que es Maurizio con su función de restaurateur, jamás permitiría algo así.

Respecto de la pizza dice que tiene "poco queso". Fácil: poco pero bueno, así es la pizza italiana. Si querés mucho queso la opción es Güerrin, donde cada pizza lleva medio kilo de "musa".

Por otro lado, nunca dejamos de probar el fainá que es una especialidad de la casa. Es grueso en comparación con la miseria que te dan en algunas pizzerías tradicionales, pero es uno de los más ricos que hay en la ciudad.

Aclaramos además, que hemos corregido el texto del opinólogo en cuestión, ya que estaba tan mal escrito que daba vergüenza ajena.

Otro comensal, en cambio, fue directo al asunto. Dijo: "Vine a cenar guiado más por las respuestas del dueño que por las opiniones de la gente. Y he de estar de acuerdo con las primeras. Cena estupenda, pizza riquísima y ambiente agradable. ¡Qué fácil es hacer una mala critica!".

Fondo de Olla ©, al margen de los detractores que siempre aparecen, está considerado como un espacio serio, crítico, pero coherente en sus apreciaciones. Fundamentamos siempre las críticas, obviamente que no todos las toman bien, de hecho nos han prohibido la entrada en un puñado de restaurantes. Por eso no ayudan estos espacios en los que cualquiera opina, escudando su nombre en alias cuanto menos sospechosos, muchas veces basados en intereses venales y en vaya a saberse qué otras cosas non sanctas.

Ojalá Maurizio puede llegar al meollo del asunto. A nuestros lectores, les decimos que vayan tranquilos a comer pizza a San Paolo, es de las mejores de Buenos Aires.

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