Nueva carta de José Castro Mendivil

Olaya, mensajero de la Cocina Nikkei

Lunes, 11 de junio de 2018

Olaya rinde tributo a la memoria del patriota peruano José Olaya Balandra, héroe de la lucha por la Independencia. Su cocina abreva en la fusión de diferentes corrientes inmigratorias, con predominio del estilo nikkei.

Olaya - Humboldt 1550- Teléfono 4843-1751. Abierto de lunes a sábados mediodía y noche. Principales tarjetas.

Tipo de Cocina: Nikkei

Barrio: Palermo Hollywood

Precio: $$$$$

Olaya, el restaurante que en 2016 fue noticia cuando lo visitaron las hijas de Barack Obama, es una de las muchas opciones que hoy tiene la Cocina Nikkei en nuestra ciudad. Sin embargo, el lugar abrió sus puertas en 2013 y ya había tenido trascendencia antes de este hecho eventual.

Su gestor es el chef peruano José Castro Mendivil, a quien puede considerarse un precursor de la Cocina Nikkei en Buenos Aires. Participó de la apertura de Sipan en el Microcentro (ya cerrado) y en Palermo (donde continúa a cargo de la cocina al igual que en la vecina Isabel).

El nombre del restaurante recuerda a José Silverio Olaya Balandra, un pescador nacido en Chorrilos, quien se destacó en la lucha por la Independencia del Perú. Olaya fue emisario secreto entre las fuerzas liberadoras que ocupaban El Callao y los patriotas de la capital, que aún estaba en manos de los españoles.

Cuenta la historia que Olaya fue descubierto y torturado pero aun así mantuvo silencio sin delatar a sus compañeros de lucha. Lo fusilaron cerca de la Plaza Mayor de Lima, en un lugar en el que hoy esa calle lleva su nombre.

Nuestra última visita, por cierto, demoró algo así como un año y pico. La esencia de Olaya no ha cambiado, por cierto. Sí como es costumbre, aunque haya platos que no salen de la carta por pedido de los clientes, José Castro ha incorporado nuevas opciones. Como souschef lo acompaña Raúl Zorilla (Huancayo), y como jefes de Cocina, Henry Chávez (Lima) y Smith Huamán (Huancayo).

Una novedad es la Barra Chorrillana, ideal para picar sentado frente a los bartenders, con opciones como papas a la huancaína; tamales criollos y andinos; rocoto relleno; cebiches, tiraditos y causitas. Chorrillos, como quedó dicho, es el lugar natal de José Olaya.

Ya en la mesa, las fuentes son una buena alternativa para compartir a modo de entradas ($ 1.800 cada una con cuatro platos, valores de junio de 2018). Hay cuatro: chifera, nikkei anticuchera y cevichera.

Y luego los piqueos: wantanes; conchitas a la parmesana; pulpo al olivo; tempura mixto de mariscos y vegetales; tequeños de lomo salteado; anticuchos de corazón; Mi Kausa; tacu nigiri a lo pobre; mariscos al fuego, y pizza de lomo.

En el capítulo de cebiches y tiraditos hay ocho variedades, una de ellas el Toshi caliente a base de langostinos, pulpo, palta, batata, chicharrón de piel de salmón, leche de tigre de ají amarillo con miso blanco y salsa toshiro. También siete opciones de rolls, por ejemplo el Olaya: relleno de langostinos furai, tori salad y queso, envuelto en palta y coronado con quinua crocante.

De los principales, para compartir por su tamaño, se probó el Aeropuerto Loretano (Iquitos), a base de cecina y chorizo amazónico, pollo, tortilla de langostino chifero, brotes de soja y verdeo. Además, están los clásicos lomo saltado; ají de gallina; Cordon Blue de pollo a la brasa; tacu tacu, y seco de cordero a lo pobre, entre otros.

Hay postres clásicos, como la degustación de suspiros y los picarones; o mousse de plata Hass; delicia de lúcuma, y Amelie (pie de limón casero).

La carta de vinos es corta, pero bien va la cerveza (de trigo y clásica Cuzqueña); piscos; macerados y chicha. Los menús del mediodía ofrecen muy buena relación precios calidad, por uno, dos o tres pasos.

Cebiche Olaya.

Wantanes.

Barra Chorrillana.

Picarones.

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