¿Y dónde está el chef?

Tatu Rizzi no es ningún Opio

Martes, 3 de octubre de 2017

Desde Opio Gastropub y antes en Blanch, Diego "Tatu" Rizzi nos Acerca los productos, sabores y aromas de una cultura gastronómica que abreva sobre todo en las calles de Asia.

Su curiosidad por cocinar arrancó de muy chico, algo bastante habitual en los jóvenes cocineros que vienen destacándose en estos tiempos. Diego Rizzi, conocido por todos como "Tatu", nos cuenta que hubo un hecho que le cambió la vida.

A sus 13 años, el padre lo mandó solo a París por unos meses, para visitar a una tía que vivía la capital francesa. Llegar allí a esa edad y vivir como un parisino, le partió la cabeza y el paladar. Fue tener en la palma de la mano productos, sabores y una cultura gastronómica y social que jamás uno hubiera imaginado en una época sin Internet ni redes sociales. Cuando volvió a Buenos Aires, decidió recrear esos sabores que había conocido en ese viaje mágico.

A los 18 años y recién terminado el colegio, fue a hacer "temporada" a Pinamar, a un parador de moda de esa época: Pakalolo. Tenía un carrito, en el cual preparaba crepes dulces y salados. Esa experiencia le hizo entender que con algo de suerte y voluntad, ésa podía ser su carrera profesional.

"Tatu" trabajó como bachero en varios restaurantes y, al mismo tiempo, miraba y ayudaba en la cocina, esperando la oportunidad de pasar a ser promovido a ayudante.

Estuvo en Quesquesé y Les Chaumiers en esos inicios. Luego fue cocinero en La Capitana, La Grosella y varios lugares más. Hace 10 años, armó el Buddha BA, en el Barrio Chino, y ahí dice que su cocina dio un giro completo.

"Trabajar con chinos y taiwaneses me hizo encontrar un mundo distinto al que conocía", asegura. Y recuerda que era una época en la que todo era rúcula, parmesano y aceite de oliva. "Y yo veía salsa de ostras, de pescado, de soja, y que la proteína principal era el cerdo" afirma. Otra cosa diferente.

Pudo viajar a la India, Nepal, Tailandia y Vietnam. Con el bagaje culinario aprehendido en esos lugares, abrió Blanch con sus socios, y hoy tiene Opio Gastropub, donde recrea esos sabores recogidos en sus viajes.

"Tatu" Rizzi no se queda con eso. En efecto, está armando un nuevo proyecto, en el cual va a preparar "sándwiches de parrilla". Explica que "todo lo que pueda cocinar a las brasas y meterlo en un pan, será posible probarlo".

Para beber habrá 12 cervezas distintas, aperitivos y algunos vinos. Con un servicio informal y productos de calidad. "·En resumen, como un carrito de la Costanera, pero con calidad y limpieza", enfatiza.

En el primer piso de ese local, habrá un restaurante de dim sum: Opio Dim Sum. Una especie de speakeasy pero restaurante y "no tan clandestino". El ingreso será por una puerta privada que se ubica al fondo del local.

"Tatu" no para y nos ofrece una cocina "callejera" asiática, potenciada por la mano maestra del intérprete. Y lo más importante, a un precio mucho más razonable que la media que uno encuentra hoy en Buenos Aires.

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