Engaña pichanga en los puntajes de los vinos

Te hacen reír, te hacen llorar

Martes, 26 de septiembre de 2017

Un mismo vino, dos catadores con gran experiencia y 15 puntos de diferencia entre ambos. ¿Dónde está la madre del borrego? Todo es cuestión de gustos y a veces de situaciones malintencionadas. Los puntajes de los vinos con algo así como la "teoría de la relatividad".

Mariano Braga, sommelier y dueño del Restaurante Pampa Roja, en Santa Rosa, posteó hace algunos días una situación particular ocurrida con un vino ícono de la Bodega Trapiche. Es así que Finca Ambrosía 2013 obtuvo 82 puntos en la Revista Decanter.

Braga recuerda que Tim Atkin había calificado al mismo vino con 97 puntos: Ante el mismo producto, dos "tipos con 40 años de trayectoria y paladares que navegaron décadas por los mejores vinos del mundo" le ponen puntajes totalmente disímiles.

"¿Los puntajes merecerían morir?", se pregunta Braga y razón no le falta. Si te ponen 97 celebrás, si en cambio son 82 te querés meter debajo de la tierra.

Hace un tiempo, en Fondo de Olla reflexionamos sobre el tema. Y decíamos que es cierto que una calificación de Robert Parker y sus esbirros, sirve para aumentar considerablemente las ventas en los principales mercados del mundo. Aquí, en nuestro medio, todo es más relativo. La signatura de un Michel Rolland o de un Paul Hobbs, por ejemplo, vale mucho más afuera que dentro de nuestras propias fronteras.

Nos causa gracia entonces cuando una bodega envía una gacetilla diciendo que "el respetado crítico Robert Parker calificó a nuestro vino XX con 95 puntos". Porque una cosa es que esto sea importante para la bodega y su enólogo, y otra muy distinta que a nosotros como medio periodístico nos parezca que esa información resulta de interés para los lectores.

En el orden local, los puntajes otorgados por los críticos vernáculos no sirven más que para decorar las vitrinas y muy poco más que eso. Por eso en FDO no puntuamos ni lo haremos nunca. Va de suyo que si el puntaje es alto (más de 90 por ejemplo), el vino debería ser bueno. Pero... el tema pasa por la credibilidad de quienes puntúan. Se cuenta que a un afamado catador europeo, de enorme prestigio, se lo vio hace un tiempo en una provincia argentina medio alegre a las 5 de la mañana y al otro día en horario matutino no tuvo empacho en calificar más de 150 vinos. No estaba por cierto en las mejores condiciones físicas.

Ya hablamos lo suficiente de los puntajes, pero no de los premios. Analicemos si realmente hay muchos concursos serios aquí y en el mundo, de manera que podamos confiar en sus organizadores y en los catadores que actúan como jurados.

La mayoría de los concursos piden que las bodegas les manden los vinos, de tal forma que puede pasar cualquier cosa con lo que hay dentro de cada botella. No todos son honestos, ¿se entiende?

Por otro lado, ha ocurrido que una misma bodega comunicara que un vino de su línea de precios media, sacó más puntaje que la etiqueta icono de su portafolio. Ocurre así que el mejor Malbec del mundo estaba entre los más baratos de su producción. Por una cuestión de marketing lo informaron igualmente.

Hay que tomar todo con pinzas, vean sino cuando una bodega de capitales españoles se jactó del puntaje obtenido por uno de sus vinos, que curiosamente no era propio sino que lo habían comprado a una empresa colega del NOA.

El meollo del asunto consiste en sacar conclusiones y darse cuenta de que no es oro todo lo que reluce. Son pocos los que tienen bien ganado estos puntajes elevados. Son los juegan en las grandes ligas. Pero son excepciones que confirman la regla.

Habrá que ver qué le respondemos a la pregunta que se hace Mariano Braga. Si merecerían morir es otra cosa, pero la única verdad está dentro de la botella. Y como bien dice Ricardo Santos, que algo (y mucho) sabe de esto, "el vino te gusta o no te gusta".

Más de Bebidas
Hay "Oro en los Viñedos"
Bebidas

Hay "Oro en los Viñedos"

Con un acto realizado en el Museo Nacional de Arte Decorativo, Catapulta Editores presentó el libro "Oro en los Viñedos", de Laura Catena.
Por el gin baila el mono
Bebidas

Por el gin baila el mono

Monkey 47, el gin alemán, se elabora con 47 botánicos recolectados y seleccionados a mano en varios lugares del mundo. Ya está presente en vinotecas y bares de Buenos Aires.
Flor de Mixtronomy
Bebidas

Flor de Mixtronomy

La marca premium de ron presentó un nuevo concepto, que consiste en ensamblar el arte de la mixología con la gastronomía.