Editorial

Paren de mentir

Martes, 29 de agosto de 2017

La gastronomía y los alimentos en general dan para cualquier cosa. Todo el tiempo sentimos que nos meten el perro. En el súper, la carnicería del barrio, la verdulería, los restaurantes, los sommeliers y nosotros los periodistas. Ganamos perdemos, siempre perdemos.

"Pare de sufrir" dicen los evangelistas cual cazabobos para que dejes el diezmo. Para que nosotros, todos, paremos de sufrir, no hay que traer al pastor Giménez, sino denunciar a los que mienten todo el tiempo. Y eso es lo que intentamos hacer.

Nos mienten los supermercados cuando nos ofrecen descuentos y todos sabemos que antes suben los precios para maquillar las promociones. Héctor Polino, exdiputado socialista se ha dedicado los últimos años a la defensa de nuestros intereses con su entidad "Consumidores Libres". Pero en las últimas PASO, en las que fue candidato, sacó menos del 1% de los votos. Muchos, la mayoría, no saben quién es. Así estamos.

Polino sostiene que en cualquier país medianamente serio, los comerciantes que venden alimentos (con los súper a la cabeza), no deberían tener ganancias superiores al 7%. Una utopía en nuestro país, donde ni el matonismo de Guillermo Moreno logró poner en regla a los usureros. Por las buenas, menos todavía.

Basta hacer una recorrida por las góndolas y observar la falta de simetría en los precios. Hay hasta un 20% de diferencia entre unos y otros negocios, con la vara más alta en los Carrefour Express (te afanan directamente), pasando por los de Cencosud (Disco y Jumbo), sin olvidarnos de Coto y hasta los chinos, que tienen lo suyo.

Pero ésta es solo una pata de la mentira. Disculpen por no hacer nombres esta vez, pero no estamos dispuestos a ser sometidos a juicios por calumnias e injurias. Sabemos que hay algunos cocineros (conocidos) que son capaces de comprar un producto de alta calidad y luego envasarlos en sus propios frascos y hasta con su propia cara. La tienen dura, realmente (la caripela).

Hay otros que van más allá. Dicen que ellos compran los mejores productos de plaza, pero si éstos cuestan más (porque los valen) se van para lo de otro productor que les vende más barato. Eso sí, no cuentan la verdad.

Pongamos el ejemplo de un tomate en conserva (que se compra cuando no es temporada del producto fresco). Una cadena de hamburguesas dice que compra el mejor tomate y que de esa manera también ayuda a los productores asociados. Loable por cierto. Pero...

Hemos tenido la oportunidad de probar y comparar. El que rechazaron por su precio (aunque pongan otra excusa) está pelado a mano, no está pasado, está "vivo" dentro del frasco. El otro, estaba "pasadito" porque es la única manera de utilizar una máquina peladora en lugar del trabajo manual. El tomate "está muerto dentro del frasco". A ver, no es malo como el industrial, de lata, pero basta de mentir diciendo que es el mejor. No hace falta.

Ni hablar de los que te cobran el pan porque es de "masamadre". Ridícula excusa sinsentido. Si hasta la inefable Narda lo eligió como "el mejor plato del año pasado" (en Proper, donde te lo cobran aparte claro). Un cacho de pan, una creatividad fantástica para la cocinera mediática.

El tema de los aderezos para las ensaladas es realmente patético en algunos lugares, incluyendo varios restaurantes de precio nada accesible. Directamente te ponen la botella de marca industrial, que de oliva no tiene nada o muy poco, si hasta esconden la mediocridad del producto en envases "blancos" (sin etiqueta). Agradecemos la foto tomada de un post de Diamela Ziganorsky.   

Se mienten con todo, con los quesos, con el vino, con el aceite, la producción orgánica y la biodinamia. A propósito, ¿no mentía el enólogo que dijo que en su finca biodinámica no cae más granizo ni heladas?

¿Y los sommeliers? ¿Y nosotros  mismos, los periodistas, cuando hablamos y escribimos sobre vinos? Esa absurda descripción de aromas y sabores imposibles de identificar para el común de la gente, no hace más que confundir. Con esto se pretende justificar el elevado precio haciendo del vino una sofisticación.

¿A quién le interesan los descriptores como la montura de caballo transpirada? A nadie. Como dice Ricardo Santos, "el vino te gusta o no te gusta". Al hacerlo complicado e inentendible lo único que logramos es ahuyentar compradores. Así baja el consumo.     

Y se miente también cuando se habla de "Cocina Argentina" y hasta de "Nueva Cocina Argentina", porque hay mucho que trabajar todavía hasta que encontremos una identidad. Suena a guitarra, desafinada encima, lo que nos quieren hacer creer.

Se miente cuando nos quieren "vender" una choripán vegano o una hamburguesa vegetariana, hecha con hongos o lo que fuere, menos con carne. No son ni choripanes ni hamburguesas, solo sánguches de vegetales.

Se miente cuando se ataca a las harinas, cuando el organismo humano necesita de los hidratos de carbono. Cualquier nutricionista lo sabe. Todo es cuestión de equilibrio, de ninguna manera quitar productos solo por una cuestión de modas.    

Ante estas malas costumbres, lo que hay que hacer es denunciar a los que mienten. No tolerar abusos. No dejar que nos engatusen todo el tiempo. Hagamos callar a los que opinan de lo que no saben, que es otra forma de mentir. Si quieren que paremos de sufrir, no nos mientan más.

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